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ESCUCHA TU CORAZÓN (Laura Pausini)

Qué! Ahora cómo estás?
plantada por tu historia acabada,
y de frente a ti
la enorme cuesta arriba.
Te sientes algo sola,
sin nadie que se siente a escucharte,
que comprenda tu situación.

No te debes de rendir,
y sigue siendo tú,
persigue tu destino,
pues todo ese dolor que está dentro
nunca debe interferir en tu camino.

Descubrirás así
que tu historia toda y cada minuto
pertenecen tan solo a ti.

Mas si te has quedado tú
navegando sin razones
en el mar de tus porqués,
mira en ti, escucha en silencio,
tu corazón te soplará las palabras,
mira dentro de ti misma y entonces
prueba si alcanzas
donde te lleva tu alma.

Es difícil decidirse
qué es lo correcto,
qué debe hacerse,
se si tiene la cabeza en otra parte.

Tu orgullo que te atrapa,
las noches que el dolor te destapa
todo tu miedo a equivocarte.

Si te vuelves a sentir
persiguiendo las estrellas,
nunca debes renunciar.

Cree en ti, escucha en silencio,
tu corazón te curará las heridas,
mira dentro de ti misma y entonces
prueba a volar donde el dolor no te siga.

No te engañará, si escucha atenta,
abre los brazos y es posible que toques
cada mano, cada sueño que quieras tener,
cada uno de nosotros te espera
con su corazón.

Cada vez que dudas y que no sales,
prueba a escucharle, tu corazón sí que sabe.
Tú, tú prueba a escucharle,
tu, tu, tu corazón si que sabe,
tu, tu, tu, corazón si que sabe

Una guía para no equivocarte al elegir una pareja
 

De todos los lugares fascinantes que podemos visitar, de todos los caminos exóticos que podemos recorrer, el amor es la mayor aventura de todos, pero exige un gran valor, aceptar riesgos y cambios y crecer sin descanso.

 

Las relaciones no funcionan porque:

1)  Estás con la persona adecuada pero la amas de forma equivocada (bajo nivel de comunicación, falta de intimidad, deseos no manifestados y resentimiento, falta de atención a la relación)

2)  Estás con la persona equivocada (incompatibilidad en el modo de amar y estilo de vida, falta de valores y preferencias en común)

 

Falsos mitos sobre el amor que nos impiden hacer elecciones inteligentes de pareja:

1)  “El verdadero amor puede con todo”. Creer eso trae como consecuencia no afrontar que las discrepancias o diferencias de carácter sí importan, mantener relaciones insatisfactorias, conflictivas o desgraciadas creyendo ingenuamente que con un poco más de amor el otro cambiará. El amor no es bastante para que una relación funcione. Es preciso que haya compatibilidad y compromiso.

2) “Si el amor es auténtico, lo sabré en el mismo momento de conocer a la otra persona”. El entusiasmo del placer del amor a primera vista o flechazo suele ir seguido por el desánimo cuando la relación no resulta tal y como esperábamos. Una primera impresión de alguien no es suficiente para saber si será una pareja saludable y cariñosa. El amor verdadero necesita tiempo para desarrollarse.

3)  “En el mundo sólo hay un auténtico amor conveniente para mí”. Aferrarse a esa idea te impide apreciar la singularidad de las nuevas personas que conoces y te impide abrirte a una nueva relación después de haber terminado la anterior.

4)  “La pareja ideal llenará todos los aspectos de mi vida”. No debes esperar que tu pareja haga por ti lo que deberías hacer por ti mismo. El amor se da compartiendo plenitud, no vacío.

5)  “Si experimento una plena compenetración sexual, debe tratarse de amor”. El que exista una buena química sexual no significa que haya compatibilidad en otros aspectos.

 

No es la suerte lo que hace funcionar una relación, hay que elegir a la persona adecuada y trabajar juntos con ahínco para crear la clase de intimidad y armonía que se desea.

 

Se consigue lo que uno cree merecer.

 

La persona a la que escoges para amar es tan importante como las razones por la que se la escoge.

 

Razones erróneas para una relación:

1)  Sentirse presionado (por la edad, la familia, los amigos, …). Con ello renuncias a tu propio poder de decisión.

2)  Sentir soledad y desesperación. Bajo este estado de ánimo es muy probable hacer elecciones amorosas que terminen en relaciones insatisfactorias. Eres un ser humano valioso y digno de ser amado, que se merece disfrutar de la clase de relación que deseas y no sólo de la que crees que puedes obtener en momentos difíciles. No rebajes tus expectativas.

3)  El apetito sexual. Atracción física y compatibilidad no son lo mismo.

4)  La necesidad de distracción. Eso impide enamorarse de la persona en sí misma y utilizar las relaciones para evitar enfrentarse consigo mismo.

5)  Evitar madurar, querer que alguien nos cuide. Eso conlleva a buscar en la pareja un sustituto del progenitor y a permanecer en un estado de irresponsabilidad e inmadurez.

6)  Temer dañar los sentimientos del otro al rechazarlo, no saber decir “no”. Sin embargo, cuando se decide estar con alguien por culpabilidad en vez de por amor, estás destrozando tanto a esa persona como a ti mismo.

7)  La necesidad de llenar tu vacío emocional o espiritual. No hay que salir nunca a buscar pareja sin antes haberse llenado uno mismo. La motivación para una relación no es buscar un salvador sino sentirse lleno de amor para compartir y estar dispuesto a aprender más sobre uno mismo al mirarse en el espejo de la persona amada. Una relación no es una posesión sino un proceso.

 

Al inicio de una relación solemos cometer los siguientes errores:

1)  No hacemos suficientes preguntas. No resulta romántico entrevistar alguien, no se quieren saber las respuestas o se teme que también nos pregunten sobre nosotros mismos, pero cuanto mayor sea la información de que dispongamos sobre alguien tanto mejor se podrá juzgar si esa persona será una buena pareja o no.

2)  Desatendemos las señales de advertencia de problemas potenciales. Desgraciadamente cuanto más positiva y cariñosa sea una persona, tanto mayor será la tendencia a buscar lo bueno y a no ver lo que no desea ver.

3)  Transigimos en nuestras creencias, intereses o actividades para agradar a la pareja o para evitar conflictos. Hay que estar comprometido con uno mismo. No abandonar las aficiones propias ni los amigos previos a la relación.

4)  Nos dejamos llevar por la ciega lujuria. Hay que aprender a percibir a las personas con el corazón y no sólo con los ojos, para atraer a personas más compatibles. Es conveniente intimar emocional e intelectualmente antes de hacerlo sexualmente. Es importante pasar tiempo hablando y aprendiendo el uno del otro, respetar a la persona. También pasar juntos por algún momento difícil de crisis o tensión y ver cómo funciona la pareja bajo el estrés.

5)  Nos dejamos llevar por la seducción material. Es más importante lo que esa persona nos pueda ofrecer emocionalmente que materialmente. Se tiende a valorar en exceso el dinero y prestigio de una persona, descuidándose de descubrir qué clase de corazón y de alma posee. No te dejes fascinar por el estilo de vida, prestigio, aspecto y dinero de una persona, céntrate en si es capaz de compartir su amor, en su honradez, lealtad, en la expresión de sus sentimientos y si es su deseo entablar una relación permanente.

6)  Anteponemos el compromiso a la compatibilidad. No te enamores del amor, sino de la persona. No tengas prisa en establecer un compromiso antes de conocer bien al otro, tómate tu tiempo.

 

Cualidades a buscar en una pareja:

1)  Compromiso con el crecimiento personal. Alguien que se comprometa a aprender todo lo que puede acerca de cómo ser una mejor persona, y un mejor cónyuge, que esté dispuesto a recibir ayuda en forma de libros, conferencias, o asesoramiento personal si es necesario.

2)  Franqueza emocional. Tu pareja ha de ser capaz de identificar y compartir contigo sus sentimientos y emociones, te ha de permitir el acceso a su mundo interior. Te mereces tener al lado una persona “emocionalmente generosa”, que te diga lo mucho que te ama y lo mucho que te aprecia… de forma permanente.

3)  Integridad. Ha de ser honrado consigo mismo, con los demás… y contigo. Saber que se puede confiar en que el otro diga siempre la verdad en todas las ocasiones, proporciona una tremenda sensación de seguridad. Busca una pareja que diga desde el principio y con claridad lo que siente y lo que quiere, alguien cuyas acciones estén en consonancia con sus palabras.

4)  Madurez y responsabilidad. Debe ser capaz de cuidar de sí mismo, ganar suficiente dinero para mantenerse, conservar limpio y ordenado su espacio vital (nuestro mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interior) y saber cómo alimentarse. Debe tener un proceder responsable y respetuoso. Ha de merecer tu confianza.

5)  Elevado amor propio. Ha de sentirse orgulloso de sí mismo y cuidarse lo suficiente. Se detecta a alguien con amor propio porque siempre está haciendo algo, corre riesgos, persigue sus sueños, trata de llegar más allá de las cotas logradas.

6)  Actitud positiva ante la vida. Ha de enfocar la atención en encontrar soluciones, transformar los obstáculos en oportunidades y las adversidades en lecciones, creer que las cosas pueden mejorar y utilizar su imaginación para cambiar la realidad.

 

Además es importante que exista química sexual, ésta no se puede crear, o se siente o no se siente, y sirve para distinguir entre una relación amorosa de una simple amistad. La falta de atracción sexual por la pareja puede destruir la relación.

 

Imagen de una relación compatible

Una verdadera relación compatible coincidirá en la mayoría de aspectos, al mismo tiempo mantendrá la individualidad de cada miembro de la pareja.

Las diferencias añaden sabor y representan un desafío y una oportunidad para el crecimiento, pero la mayor parte de la relación es un núcleo central y sólido de resonancia y armonía.

 

(Resumen del libro "¿Eres mi media naranja?" de Bárbara De Angelis) 

Sola, no solitaria

 

Algún día, probablemente, debas tener esto en mente… Sola, no solitaria.

Hay mucha diferencia entre estar sola y sentirse sola. Las mujeres, en especial cuando envejecen, necesitan aprender a reconocer la diferencia porque biológicamente viven más que los hombres. 

Enfrentadas al hecho de vivir solas, debido a un divorcio, a la muerte del cónyuge o al final de una relación, las mujeres suelen decir: “No, no podría soportarlo, no podría seguir viviendo”. A simple vista, este comentario parece un gran tributo romántico al hombre.

Sin embargo, decir: “No podría soportar vivir sin Fulano” equivale a decir: “No podría soportar vivir conmigo misma”. Las circunstancias pueden obligarnos a vivir solas. Y ante la elección entre una relación enferma y vivir sola, recomiendo la cama medio vacía.

Las relaciones sin salida son otra forma de suicidio social. No vale la pena soportar matrimonios insalvables ni relaciones sin esperanzas, por el solo hecho de tener un hombre. Si nos liberamos de este peso muerto, podremos aprender a volver a vivir como individuos íntegros.

Piensen en las mujeres que conozcan, que viven solas. ¿Todas están hambrientas de sexo, son criaturas desesperadas y patéticas? Estoy segura de que no. De hecho, los estudiosos de la conducta han llegado a la fascinante conclusión de que los hombres casados y las mujeres solteras, en especial aquellas que tienen el apoyo de muchos amigos, parecen estar mejor preparadas psicológicamente para la vida. 

La desesperada compulsión que nos lleva a rodearnos de personas cada minuto del día significa que no somos felices con la persona llamada “yo”. Enfrentadas con nosotras mismas no deberíamos sentir terror. No deberíamos tener el impulso desesperado de hablar por teléfono. A veces podemos hallar una enorme satisfacción no haciendo nada, absolutamente nada, excepto lo que queramos hacer, sin rendir cuentas a nadie. Ya sea sumergidas en un baño de agua caliente o atrapadas por una novela de terror, podemos aprender a ser amigas de nosotras mismas. En realidad, nunca estamos solas, si nos consideramos compañeras valiosas, si podemos aprender a ser solas…pero no solitarias.

Comenzamos a acostumbrarnos a estar solas poco a poco. Como en todo, se requiere práctica. Al principio, en el momento en que se cierra la puerta en una casa vacía, puede ser irresistible el impulso de coger el teléfono para salir a pasear o coger el bolso para ir al supermercado, aunque no necesitemos nada. Este es el momento de aplicar nuestra propia receta casera para la modificación de la conducta. La primera vez, prométete que esperarás media hora antes de llamar a nadie o de huir de casa sin motivo alguno. Y no estés mirando a cada momento el reloj. Haz algo útil para llenar esos minutos, algo que te divierta, como por ejemplo practicar tu inglés para ese viaje del que has estado hablando, o cocinar galletitas para los hijos de tu vecino, que están enfermos.

La próxima vez, aumenta el período de soledad a una hora, disponiendo siempre de algo divertido y útil para pasar el tiempo. No permitas que los minutos vacíos se ciernan sobre ti como un terrible fantasma. Sigue aumentando la apuesta hasta que hayas pasado una tarde o una noche de sábado sola, pero no solitaria. La soledad productiva, como cualquier otro, es un hábito que se aprende, un buen hábito. Puedes adquirirlo de la misma manera en que puedes romper con el hábito de tener siempre compañía. Puedes convertirte en un buen compañero de ti mismo si te esfuerzas, si practicas.

La falta de amor y de reconocimiento en las mujeres como así también la falta de valorización y agradecimiento, de cariño, de mimo y de otras ternuras y gestos nos hacen sentir poco valiosas, poco importantes…Pero la falta de pareja en la mujer hace que sienta como que no vale lo suficiente para tenerla, entonces su autoestima se ve día a día lastimada y deja de reconocerse como una gran mujer para sentirse sola y hasta incluso abandonada… Siente por momentos que la felicidad del gran amor no es posible y en esa confusión en un determinado momento se prepara para seguir estando sola toda la vida. Y no es así…Todo llega en el momento justo, ni antes ni después. Todo se logra pero es importante aprender a quererse, a asumirse y a sentirse bien con una misma.

Si logramos estar bien en soledad, si una a una todas las partes de nuestro cuerpo crean una armonía perfecta, si dejamos de lado ciertas obsesiones para dar paso a la vida y no esperamos sólo nos dejamos llevar, y no buscamos sólo abrimos el corazón y el alma dispuestas a dar lo mejor de nosotras… Todo aparece, se encuentra, sin ninguna explicación lógica… porque sí… porque se dio… porque de pronto alguien detuvo la mirada en nosotras y en esos ojos vimos un camino por el que transitaríamos nosotros… los dos… luego…

No somos menos si estamos sin un compañero… Tal vez podríamos tener muchos y no ser felices con ninguno… No somos menos porque en este momento estamos sin pareja, o porque un hombre nos abandonó… No somos menos si habiendo amado mucho un hombre no supo valorar ese amor y se marchó… No!!! Somos importantes en la vida, en la lucha diaria, en el abrazo, sólo merecemos amores de verdad, de aquellos que nos contienen, que nos respetan, que nos llevan de la mano pero que siempre y en todo momento nos permiten ser, sentir y crecer…

Hay diferentes tipos de amor que muchas veces no lo son…parecen serlo nada más… Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran… Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado, y esa persona en su egoísmo no permitirá que se aleje de ese camino, de el suyo, de el propio, aún sabiendo que no la hace feliz… Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable…

Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero pero ese viaje es duro, incómodo y los llena de dolor y de abandono. Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera… Personas que no se apagan al contrario, cada día se encienden más y más. Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a sí mismas, a crecer y a fortalecer su interior…

Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué, se encuentran al lado de una persona que las ama con verdadero amor… y se enamoran de una manera mágica.

Una mujer completa no necesita muletas… Vive y se entrega día a día y cuando se enamora se entrega a ese amor sin dejar de ser ella misma. 

Así que recuerda, puedes estar sola… pero no solitaria…

Autor desconocido

 

Aprendiendo a amar

Se habla mucho de amor, pero se ama muy poco, porque amar es un arte y como tal, lo debemos aprender y seguir practicando y perfeccionando mientras vivamos.

La mayoría creer amar, pero en verdad son escasos los que tienen la capacidad de hacerlo, porque para amar hay que haber pasado la barrera del egoísmo, hay que haber alcanzado una madurez física, síquica e intelectual, pero sobre todo hay que haber alcanzado una madurez espiritual que haya permitido crear un Yo superior, un eje central que nos permita vivir intensa y verdaderamente el momento presente, el único que en verdad nos pertenece.

Para amar, primero hay que haber aprendido no a soportar, sino a disfrutar de la propia soledad y en medio de ella, haber llegado a lo más íntimo de nosotros mismos y en este auto conocimiento, haber aprendido a aceptarnos tal como somos, con nuestras virtudes y defectos, con nuestras limitaciones y también con nuestras posibilidades.

Cuando este auto conocimiento se ha hecho en forma sincera, se alcanza una gran armonía interna y es gracias a ella que podemos acercarnos al ser amado, no para llenar nuestra soledad, sino para compartir nuestras experiencias, nuestra alegría y nuestra riqueza espiritual.

Para amar, primero hay que haber alcanzado el propio centro vital, para poder entregarse sin perderse, para poder crecer juntos, pero sin que ninguno de los dos pase a ser parásito del otro, porque hay que entender que el otro es una individualidad y no puede ser propiedad privada de nadie, ni vivir a través de otro.

Para amar, primero hay que haber alcanzado la propia individualidad y la propia libertad para poder entender y aceptar que el ser amado tiene también sus propios pensamientos y sentimientos y que sus sueños, no tienen por qué ser similares a los nuestros.

Para amar hay que aprender a ver y a aceptar al ser amado en su exacta dimensión y no pretender cambiarlo para que se ajuste a lo que uno a imaginado o como quisiéramos que fuese. Esta es la única forma de respetar la individualidad de la otra persona y poder amarla sin autoengaños.

El Amor no alcanza su validez o su solidez en los juramentos hechos en momentos de pasión desenfrenada, ni menos en las firmas estampadas en un papel frente a un juez, ni siquiera ante un sacerdote. El amarse, el estar juntos durará hasta que dure la atracción física, la comunión de los espíritus, mientras haya comunicación, empatía, confianza, fe y comprensión.

Amarse es una decisión libre, de dos personas que se están entregando lo mejor de sí, que están creciendo juntas, pero en forma individual y que no apuestan al futuro, porque no sólo no lo conocen, sino que es más, porque no les pertenece.

Amar, como el vulgo lo entiende, corresponde al deseo de poseer, de esclavizar con celos y exigencias. Saber amar corresponde a la necesidad de comprensión y entrega. Quién sabe amar es feliz dando sin pedir nada a cambio, porque el Amor encierra en sí, su propia plenitud.

Saber amar significa tener curiosidad por el ser amado, interesarse por su vida de cada día, por sus gustos, anhelos, preocupaciones y realizaciones.

Amar significa buscar al amado en las realidades visibles y encontrarlo en las invisibles. Es reconocer sus virtudes y comprender y aceptar sus carencias y defectos.

Amar es estar presente cuando el ser amado lo requiere, el amor sin poder adivinatorio es rudimentario, hay que saber presentir los deseos para adelantarnos a ellos y escuchar lo que dicen los silencios, lo que anhelan las miradas.

Amar es la unión de dos personas capaces de proporcionarse tanto el uno como el otro, lo que le falta a cualquiera de los dos, es complementarse, porque cada uno está hecho de un mendigo que tiende la mano y de un dios que concede. El amor nos hace poderosos e indigentes a la vez. El amor es siempre una paradoja, hay que ser grande y pequeño, fuerte y débil y la sabiduría está en que sea el contrario el que aporte lo que al otro le falta en el momento preciso.

Para vivir una vida plena con la pareja, hay que aprender a relacionarse y comunicarse aprovechando todas las oportunidades en que están juntos. El ayer pasó, el mañana no ha llegado, sólo se dispone del hoy, y es a este Ahora, al que hay que sacarle el máximo de partido, procurando ser consciente de todo lo que se hace o dice, preocupándonos de los pequeños detalles que pueden hacer feliz al ser amado y por ende, a nosotros mismos. La interacción mutua en el presente es lo que da significación y dinamismo a la pareja, evitando así caer en la monotonía que desgasta y mata el amor.

El amor no puede ser estático porque todo lo estático muere, él debe ir creciendo pero para que esto suceda es preciso alimentarlo y cuidarlo porque se marchita bajo la presión brutal de las exigencias, de los celos, las desconfianzas o las esperanzas desmedidas.

Sólo cuando la persona ha logrado encontrar su propia identidad y está a gusto consigo misma, está preparada para amar e intimar en forma real con la pareja. La identidad no puede buscarse en un mañana hipotético, hay que sentirla en el presente y en la vida cotidiana, sin esperar acontecimientos especiales.

No es posible amar si primero no se ama a sí mismo. Cuanto mejor uno se sienta en la propia piel y sea feliz con su entorno, mayor será la capacidad de amar, porque en la medida que uno va corrigiendo los propios errores y defectos, va incrementando la capacidad de fundirse con los demás, de entenderlos y amarlos.

Hay un abismo entre amar y enamorarse. Amar es un acto volitivo y consciente, en cambio enamorarse es soñar con algo irreal, con un ser que existe en la imaginación y que poco tiene que ver con la realidad. El enamorarse es un acto ciego y a menudo irracional, que termina con la misma rapidez que comienza.

El enamoramiento está lleno de celos, inseguridades, angustia, deseo de posesión, necesidad de estar lo más posible junto a la pareja porque se tiene miedo a perderla. Se tiene temor a despertar porque inconscientemente se sabe que sólo es un sueño.

Para amar, hay que tomarse el tiempo para conocerse, gustarse y sobre todo para llegar a ser natural y sacarse las máscaras y ser nosotros mismos ante el ser amado, sin avergonzarnos y sin temor a ser rechazados.

El que ama es feliz, porque tiene confianza, no sólo en el ser amado, sino también en su propia capacidad de amar y ser amado. No necesita verse en forma permanente, porque su unión no es simbiótica, sabe que su unión trasciende el tiempo y los hechos físicos.

Yolanda silva solano