Tag Archive: sueños


Cuando una puerta se cierra, otra se abre

Si hay una oportunidad entre un millón de que puedas hacer algo, cualquier cosa, para mantener lo que no quieres que termine, vale la pena probar. Empuja la puerta para escrutar dentro, y si es necesario, pon el pie para mantenerla abierta. Donde hay voluntad hay un camino. La persistencia tiene su recompensa. Pero si una puerta se cierra para bien, no te opongas. Acepta la perspectiva del cambio. Cegarse es ridículo. Hay que estar abierto a las posibilidades de una nueva relación. No te obsesiones en aquello que pudiste hacer de manera diferente. Considera las aportaciones que puedes hacer a una buena relación. Aunque la puerta se haya cerrado por tu causa, no sigas culpándote por ello.

Cuando se te cierre una puerta, no te dejes llevar por el pánico. Tómate tu tiempo y considera la situación. De ser necesario cambia tu actitud para que se te abran más puertas. Repítete a ti mismo: “Creo en mí”. Es importante considerar cómo te ves a ti mismo porque es un reflejo de cómo te ven los demás. La esperanza es el mejor de todos los remedios. Aférrate a tus sueños. Haz cuanto puedas para realizarlos. Concédete una segunda oportunidad.

Una puerta cerrada debe ser considerada como fuente de nueva fortaleza, nunca como un fracaso. Saca lo mejor de ti, ten confianza, piensa a lo grande. No debes depender de la suerte o de alguien que te saque de la situación en que aquella puerta cerrada te ha colocado. Abre una nueva puerta, ábrela de una patada si es necesario, utilizando tu contratiempo como inspiración para moverte hacia delante y empezar de nuevo. Si es preciso, construye una nueva.

Tú puedes ver un buen potencial en una nueva relación y no siempre debes permitir que los comentarios negativos de la familia o de los amigos influyan en tus sentimientos. A los ojos de tus consejeros, nunca puede haber ninguno lo bastante bueno para ti, que es como tener una puerta cerrada, antes incluso de tener la oportunidad de abrirla. Sal con esa persona y juzga por ti mismo.

La puerta perfecta puede estar frente a ti, pero debes estar preparado para reconocerla. No dejes que el momento preciso pase de largo ante ti. El destino es lo que tú haces de él.

(resumen del libro “Cuando una puerta se cierra otra se abre” de Arthur Pine y Julie Houston)

Anuncios
Manual para subir montañas
 

1. Escoge la montaña que deseas subir: no te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen “ésa es más bonita”, o “aquélla es más fácil”. Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.

2. Saber cómo llegar frente a ella: muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, interesante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.

3. Aprende de quien ya caminó por allí: por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.

4. Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.

5. El paisaje cambia, así que aprovéchalo: claro que hay que tener un objetivo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta.

6. Respeta tu cuerpo: sólo consigue subir una montaña aquél que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca de los manantiales y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando.

7. Respeta tu alma: no te repitas todo el rato “voy a conseguirlo.” Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder el placer de la escalada. Pero atención: tampoco te repitas “es más difícil de lo que pensaba”, pues eso te hará perder la fuerza interior.

8. Prepárate para caminar un kilómetro más: el recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.

9. Alégrate cuando llegues a la cumbre: llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto (porque allá en la cima siempre hace viento) purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste.

10. Haz una promesa: aprovecha que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mismo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas a utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura.

11. Cuenta tu historia: sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.

~ Paulo Coelho ~

Muchas veces confundimos SUEÑOS con EXPECTATIVAS sin darnos cuenta que, mientras los sueños nos abren el mundo, las expectativas nos encierran en la espera pasiva de lo deseado…

¿Por qué nos aferramos sorprendentemente a ellas?
¿Qué pasa si no puedo aceptar tener que renunciar a lo que “tanto deseo”?
¿Qué pasa si siento que no puedo armar mi proyecto de vida?
Tenemos un deseo determinado.
Queremos algo con el alma, con todo nuestro ser.
Soñamos día y noche con tenerlo.
Este es el momento de aplicar una regla básica:

LA REGLA DEL OSO IDIOTA

Esta regla comienza con la “O” del oso.
¿Usted quiere algo?
OBTENGALO!!!
“OBTENGA” lo que usted quiere, juéguese la vida para obtenerlo!!! Corra el riesgo!!!, comprométase con su deseo!!!
¿Qué busca? ¿El amor de ésa persona “tan especial”?… ¿Esa casa “tan soñada”?… ¿Ese trabajo?…
VAYA, SALGA A BUSCARLO Y OBTENGALO!!!
Pero…, uno puede darse cuenta que a veces es imposible obtener lo que quiere. Entonces, ¿qué dice la regla en segundo lugar?
¿No puede “OBTENER” lo que quiere?…
Y siguiendo con la “S”, la segunda letra del oso nos dice:
SUSTITÚYALO!!!
“SUSTITÚYALO” por otra cosa !!!

– Esa persona “tan especial y única” no me quiere… Pues bien, que lo quiera otra persona.
– Esa otra tampoco me quiere…. Entonces, busque un marinero!!! Cómprese una mascota!!!
– Ah… No!!! IMPOSIBLE SUSTITUIRLA!!! “Como ésa persona no hay…”

Entonces, ¿qué nos dice la regla en tercera instancia?…
¿No lo pudo “OBTENER”?… ¿No lo puede “SUSTITUIR”?…
Y siguiendo con la “O”, la tercera letra del oso nos dice:
OLVÍDELO!!!

-Ah No, “Imposible”…
¿Cómo imposible?
– Siii, “Imposible olvidarla !!!” -“Éso si que es i-m-p-o-s-i-b-l-e!!!”
Ahhh… “¿Imposible?”

Entonces… si no lo puede OBTENER, si no consigue SUSTITUIRLO, si no quiere OLVIDARLO… La “REGLA” dice que Ud. es un “IDIOTA”.
Quedando así constituida “LA REGLA DEL OSO IDIOTA”.

Tal vez no sea tan fácil “DECIDIR” que puedo Olvidar.

“SI” puedo “DECIDIR” no quedarme pegado a lo que creo que es imposible.

Y eso es lo neurótico, lo ridículo, lo “idiota”.

Jorge Bucay

 

 

La 2ª adolescencia.

Es un momento de la vida en el que nos replanteamos nuestras metas. Nos vemos en la necesidad de preguntarnos de nuevo qué queremos hacer con nuestra vida, entrando así en una fase de transición y de gran crecimiento personal… Nos cuestionamos si hemos conseguido lo que habíamos planeado, si queremos rescatar algún sueño o afición que dejamos olvidada…

De acuerdo con las probabilidades de vida, todavía nos quedan unos 40 años más de vida por delante. No es el inicio del fin sino la cúspide, la plenitud.

La lozanía no es la misma, pero hay carácter en las facciones. Está demostrado que un rostro atractivo es aquel que manifiesta alegría, que tiene los ojos brillantes, una gran sonrisa y una actitud de seguridad.

En esta época hay una mayor tendencia a enamorarse, ya sea de una persona, de un proyecto, de una afición, etc. Este enamoramiento es una fuerza para cambiar y replantearse la vida, una proyección de aquello que yo estoy buscando. En algunos casos, sentimos nuestra autoestima deteriorada y buscamos la mirada fresca de otro para rescatarla. En unas ocasiones, la relación se ve fortalecida y, en otras, termina porque ya no tenía elementos para continuar…

 Deborah Legorreta

Señora de las cuatro décadas
Y pisadas de fuego al andar
Su figura ya no es la de los quince
Pero el tiempo no sabe marchitar
Ese toque sensual
Y esa fuerza volcánica de su mirar.
Señora de las cuatro décadas
Permítame descubrir
Que hay detrás de esos hilos de plata
Y esa grasa abdominal
Que los aeróbicos no saben quitar.
Señora, no le quite años a su vida
Póngale vida a los años que es mejor.
Señora, no le quite años a su vida
Póngale vida a los años que es mejor
Porque notelo usted
Al hacer el amor
Siente las mismas cosquillas
Que sintió hace mucho mas de veinte.
Notelo as¡ de repente
Es usted amalgama perfecta
Entre experiencia y juventud.
Señora de las cuatro décadas
Usted no necesita enseñar
Su figura detrás de un escote
Su talento est en manejar
Con mas cuidado el arte de amar.
Señora de las cuatro décadas
No insista en regresar a los 30
Con sus 40 y tantos encima
Deja huellas por donde camina
Que la hacen dueña de cualquier lugar.
Como sueño con usted señora…imagínese,
Que no hablo de otra cosa que no sea de usted
Que es lo que tengo que hacer señora
Para ver si se enamora
De este 10 años menor…

Compartir

Comparte tus conocimientos, tus sueños, tus pensamientos, tus sentimientos. Si te los guardas, los estancas y enmohecen, si los expresas germinan, suscitan nuevas emociones, despiertan inquietudes, cobran movimiento, crecen, estremecen.

Compartir no es restarte, compartir es multiplicar, compartir es prolongar tu ser, es causar sensaciones, es irradiar, dejar huellas que perduren en la memoria y en los corazones de los demás.

Compartir es engarzar tu propio eslabón en una cadena que propague una corriente de generosidad, esperanza, gratitud, alegría, energía, aprecio, aceptación y perdón.

Compartir ayuda a recomponer los pedazos desintegrados por la soledad, a cicatrizar las heridas de la desdicha, a amortiguar los golpes del destino, a tapar las grietas de la desconfianza, a asentar los cimientos de la amistad.

Compartiendo ganas mucho más de lo que puedas recibir a cambio, porque el afán de tener algo que ofrecer, te lleva a nutrirte tú mismo, a elevarte, a enriquecerte.

Para poder compartir te esfuerzas en mejorar, en aprender, en potenciar la imaginación, en alertar tus sentidos, en cultivar tus valores, en engrandecer tus virtudes, en fortalecer tu espíritu, en emanar vitalidad.

El anhelo de compartir te esculpe con un martillo y cincel guiados por la minuciosidad de la sensibilidad, por la belleza de entregar, por la magia de emocionar.

Brinda tu sonrisa, ofrece una palabra amable, siembra ilusiones, contagia entusiasmo, provoca palpitaciones, reparte consuelo, inspira confianza, derrocha ternura, transmite comprensión, estimula comunicación, motiva complicidad.

Vive creciendo, vive compartiendo.

Adelaida Delgado