Tag Archive: sonreír


Quiero vivir
quiero gritar
quiero sentir
el universo sobre mi
quiero correr en libertad
quiero llorar de felicidad
quiero vivir
quiero sentir
el universo sobre mi
como una náufrago en el mar
quiero encontrar mi sitio,
sólo encontrar mi sitio

Enseñame, enseñame,
a ser feliz, como lo eres tu,
a dar amor, como me dabas tu,
a perdonar como perdonas tu,
sin recordar el daño nunca mas, nunca mas.

Enseñame, enseñame,
a consolar, como consuelas tu,
a confiar, como confias tu,
a repartir sonrisas como tu,
sin esperar a cambio nada mas, nada mas.

Tengo mucho que aprender de ti amor,
tengo mucho que aprender de ti mi amor,
tu dulzura y fortaleza tu,
manera de entregarte tu,
teson por conquistarme cada dia.

Tengo mucho que aprender de ti amor
tengo mucho que aprender de ti mi amor
como olvidas los enfados,
como cumples las promesas,
como guias nuestros pasos cada dia.

Enseñame, enseñame,
a no mentir, como no mientes tu,
a no envidiar, como no envidias tu,
ahogar las penas como lo haces tu,
a compartir la dicha como tu, como tu.

Tengo mucho que aprender de ti amor,
tengo mucho que aprender de ti mi amor,
tu dulzura y fortaleza tu,
manera de entregarte tu,
teson por conquistarme cada dia.

Tengo mucho que aprender de ti amor
tengo mucho que aprender de ti mi amor
como olvidas los enfados,
como cumples las promesas,
como guias nuestros pasos cada dia.

Tengo mucho que aprender de ti amor,
tengo mucho que aprender de ti mi amor,
tu dulzura y fortaleza tu,
manera de entregarte tu,
teson por conquistarme cada dia

Tengo mucho que aprender de ti amor,
tengo mucho que aprender de ti mi amor,
tu dulzura y fortaleza tu,
manera de entregarte tu,
teson por conquistarme cada dia.

El arte de persuadir
 

En la medida que des a los demás lo que necesiten, ellos te darán a ti lo que necesites. Para ello hace falta paciencia, saber qué quiere la gente y saber cómo darles las cosas que quieren o ayudarles a conseguirlo.

No olvides nunca sonreír. Procura hacer bien a las personas en lugar de dañarlas. Amar es ayudar en lugar de lastimar, y empieza con una preocupación y sensibilidad para con los demás. Nada contribuye más a mejorar la imagen de una persona que el hecho de ser amada por otra.

 

Aplica el sistema de fortalecimiento positivo: busca las cualidades positivas de los individuos. El rendimiento mejora considerablemente cuando se anima a las personas a tener un buen concepto de sí mismas, en lugar de recordarles sus defectos. Mira a los demás como seres humanos capacitados, dotados de sentimientos y dignos de respeto. Siempre hay en ellos un vacío que aspira a ser llenado y puedes poner un poco de ti mismo en ese vacío. Tu éxito en las relaciones con los demás empieza con la forma en que los ves.

 

Las 3 columnas que preservan las relaciones humanas son: el Aprecio, la Aceptación y la Aprobación.

Las personas quieren destacar quieren que se repare en ellas y necesitan sentirse importantes. Eso lo consiguen con el reconocimiento de los propios méritos.

Alabar, escuchar, comprender, hacer que los demás se sientan importantes… son medios de proyectar nuestro respeto y admiración hacia los que nos rodean. La alabanza impulsa a la gente a actuar, le infunde confianza interior e incluso fomenta su crecimiento. Mostrar aprecio hace que la otra persona se sienta querida y necesaria, contribuye a que uno se guste a sí mismo. En cambio, negarle la atención a a alguien es rechazarle.

Dirígete a las personas por su nombre, sé cortés, y produce vibraciones de afecto recordándole a alguien que dejó una huella en tu recuerdo.

Aprende a escuchar prestando atención, las personas reaccionan en forma positiva y favorable, y se muestran más dispuestas a hacer las cosas que el oyente sugiere. Refrena la apremiante inclinación a expresar tus opiniones, la interrupción es una mala costumbre. Si tienes alguna pregunta, espera a que el otro acabe su narración antes de pedir las aclaraciones que sean precisas.

No preguntes a una persona por qué hace lo que hace, resulta ofensivo. Y no le digas a la gente que “tiene que” hacer algo, eso produce oposición. Sustitúyelo por peticiones acompañadas de “por favor” y “gracias”.

 

Elimina los conflictos y la irritación en las relaciones. El hecho de no poder perdonar y olvidar hace que la sangre se coagule con mayor rapidez, que aumenten las células sanguíneas y que los músculos del estómago se compriman e inhiban el proceso digestivo… Es mejor perdonar que llevar esa carga. Y cuando perdones… perdónate también a ti mismo.

Se empiezan a producir diferencias, cólera, frustración, conflictos y separaciones cuando falla la comprensión. Esfuérzate en solidarizarte con los demás diciéndoles “Comprendo lo que sientes”, “Tienes derecho a sentir lo que sientes”,  “Estoy contigo”…

Comprender a la gente no significa justificar todas sus malas acciones y sus características indeseables. No obstante, te será más fácil adquirir una actitud de comprensión si detestas el hecho, no a la persona.

Aprende a ser tolerante… aceptando a los demás tal como son, sin irritarte ni pretender que sean perfectos. Practica la costumbre de buscar lo bueno en los demás. Ser tolerante exige esfuerzo pero como beneficio serás más feliz, te sentirás más satisfecho de ti mismo y disfrutarás en mayor medida de tus relaciones.

 

Si quieres que alguien haga algo por ti, tienes que hablar a sus emociones… no a su inteligencia. Hablar a la inteligencia estimula el pensamiento, hablar a la emoción estimula la acción. Hay que hacerlo con suavidad, con paciencia, con deseo de identificarse, tratando de experimentar los sentimientos que crees que experimenta  esa persona e indicando los beneficios que ELLA (no TU) obtendrá si hace tal cosa.

Y nunca, nunca, nunca discutas…. Es posible que ganes la discusión… pero la otra persona se negará a hacer lo lo que le digas.

 

(extraído del libro "Cómo hacer que la gente haga cosas" de Robert Conklin)

La respuesta que buscabas

¿Qué pasa en tu interior? Te esforzaste demasiado. Superaste tus límites. Fuiste más allá de lo posible. Subiste a la cima con tu  último aliento, confiando en lo no visible, y aún no sale el Sol. 

¿Acaso es desilusión lo que muestran tus ojos? 
¿Estás preguntándote de qué valió tanto sacrificio? Aunque pueda parecerte una locura, la  respuesta la encontrarás al descender la montaña.
 
 Comprendo que puedas enojarte. Tanto dolor y entrega para subir y  ahora hay que bajar. ¿Suena incomprensible, no? ¿Por qué la sonrisa se escapó de tu rostro? ¿Descender suena a derrota? ¿No ver el Sol  implica que subir no valió la pena? Este es el instante en donde se  ponen a pruebas las enseñanzas recibidas. Cada paso que te animes a  dar te volverá más luminoso.
 
 Ascender es animarse a dejar. Descender es retomar lo dejado sin  apegos. Si creíste que subiendo trascendías la opinión de los demás, sólo bajando, y reuniéndote con quienes te criticaban, podrás saber si lograrás moverte sin que las palabras te hieran.
 
 ¿Creés que así estás retrocediendo? El que baja no es el mismo que  quien sube. La montaña que uno asciende no es la misma por la que uno  desciende. La transmutación ocurre en múltiples direcciones. No hay  separación entre el hombre y la montaña.
 
 La Verdad no anida en las alturas, allí sólo se consigue mayor  claridad para poder percibirla. Subir y bajar son excusas para  movilizarnos y mantenernos despiertos. El Sol que fuiste a contemplar  no se veía con los ojos. Ahora lo sabés, podrías haberlo visto sin dar un solo paso. Sólo tenías que mirar en la dirección correcta, hacia el centro exacto de tu propio corazón.
 
 Si ascender te humaniza, descender te otorga alas. Nada podrá retenerte ahora. Sos libre como el viento. Aunque desde abajo no lo  parezca, la trampa más sutil está en la cima. Ahora que regresaste,  conocés la respuesta: sólo descendiendo se asciende más alto, porque  se trasciende el apego a la cima.
 
Esta es la respuesta que buscabas  para volver a sonreír.
 
Julio Andrés Pagano