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(resumen del libro)

(las siguientes ideas están extraídas mayoritariamente del libro ¿Seguimos juntos o nos separamos? del Dr Paulino Castells)

Antecedentes

Durante el enamoramiento todo lo que hace o dice el otro nos parece bien, tendemos a idealizar a la otra persona proyectando en ella las virtudes que deseamos que tenga. Si inicialmente habíamos creamos expectativas no realistas que en la práctica cotidiana no podían cumplirse, sentiremos después decepción frente a nuestra pareja. Esa desilusión puede provenir también de promesas incumplidas.

“La mujer se casa creyendo que el hombre cambiará. El hombre se casa creyendo que la mujer no cambiará. Ambos se equivocan.”

Cuando surgen diferencias en la relación de pareja, cambiamos de actitud mental y nos parece que el otro no hace nada bien, nos ponemos a la defensiva y sólo vemos las cualidades negativas del otro, tendiendo a ser excesivamente críticos. Cada uno puede considerar que es el único que se sacrifica y hace concesiones, y se siente insatisfecho al considerar que su pareja no se da cuenta de todo lo que está haciendo para que la relación funcione. También puede suceder que uno crea que el otro debería conocer lo que desea “sin que se lo pida”.

Sólo si las dos partes son capaces de manifestar sus decepciones y están dispuestas a compartir la responsabilidad de modificar el estado de las cosas, es posible que la relación mejore. Hay que mantener una perspectiva abierta y positiva para ver el mundo con los ojos de la otra persona y saber ponerse en el lugar del otro.

Los conflictos deberían servir para fortalecer y madurar la estructura de pareja superando las eventualidades que surjan, pero para ello hay que tener conciencia de tales crisis y buscar el mantenimiento de la cohesión entre ambos.

Cuando la pareja entra en la espiral de los enfrentamientos abiertos es prácticamente imposible mantener un diálogo. El enfado ciega toda posibilidad de cambio. Se entra en la dinámica de golpe por golpe, así no cede ninguno y la escalada de agresiones es continua. Lo que inicialmente se inicia posiblemente por un nimio detalle crece de forma desmesurada, alimentado por antiguos rencores y reproches que afloran sin contención. La pareja debería tener presente que en una relación la represalia es contraproducente, ya que con frecuencia supera a la ofensa inicial. La violencia genera violencia. Y lo peor de esos combates es el agrio recuerdo que deja lo que se llega a decir (insultos, calumnias) o a hacer (desprecios, humillaciones, golpes) difícil de olvidar y que sólo el tiempo y la buena voluntad por ambas partes puede limpiar.

¿Seguimos juntos?

Hay que recordar que el día a día lo hacen agradable las cosas pequeñas, los pequeños detalles, pequeñas frases, gestos, ofrendas que indican muestras de afecto.

Cuando una pareja desea sinceramente mejorar o rehacer la vida conjunta debe haber una auténtica aceptación de la personalidad del otro, buscando los puntos de acoplamiento y complementariedad, resaltando los aspectos positivos y aprovechándolos para que la vida en pareja marche bien. Ambos tienen que reconocer que algunos rasgos de la personalidad del compañero no son “malos” sino que nos molestan simplemente porque no concuerdan con los propios. Si las perspectivas difieren, es importante admitir que puede que ninguno de los dos tenga razón o esté equivocado.

El respeto y la comunicación son esenciales.

Hay que explicar las discrepancias, los malentendidos, los odios… con palabras y no guardarlos para uno mismo en forma de angustia inexplicable, que solo se manifiesta en cambios en los estados de ánimo, depresiones o arrebatos de cólera.

Si se están convirtiendo en “extraños” hay que restablecer las vías de comunicación, empezar con pequeños encuentros de la pareja fuera de casa, buscando situaciones que permitan un mínimo de diálogo y más adelante acordar un día a la semana (sin hijos) para salir juntos y salir al cine, a un espectáculo, a tomar algo… La buena comunicación implica algo más que expresar las ideas de uno, también significa captar lo que dice la otra persona.

Para seguir adelante hay que poner muchas ganas y procurar una mejor comprensión mutua. Los cambios en uno de los miembros de la relación pueden producir cambios notables en el otro.

Los conflictos son inevitables, intentar evitarlos o silenciarlos es mala solución, lo que hay que trabajar es la forma de resolverlos.

Si la pareja determina seguir juntos tendrán que remodelar o sentar nuevas bases en la convivencia, evitar incurrir en errores del pasado y revitalizar la relación amorosa teniendo en mente la idea altruista de querer hacer feliz al otro.

Personalmente pienso que para poder seguir juntos cada uno ha de poder confiar en que el otro no le hará daño intencionadamente, que estará a su lado incondicionalmente en los momentos difíciles, que admitirá las críticas con ánimo constructivo en vez de contraatacar empeorando la situación y que se preocuparán por el mutuo bienestar, en síntesis… que podrás pensar en el otro como tu verdadero amigo aliado en vez de verlo como un enemigo a vencer. La siguiente canción refleja bien esa actitud:

DAME TU MANO (Luis Fonsi)

Dame tu mano
carguemos juntos lo pesado
Estoy de tu lado
Soy un apoyo, soy tu aliado.

Quiero cuidarte
Abrirte el cielo entre mis brazos
Y levantarte
Cuando te hayas derrumbado.

Dame tu mano
Si te sientes afligida
Dame tu mano
Si no encuentras la salida.
Dame tu mano
Ven, apóyate en mi hombro
Dame tu mano
Dibujemos juntos la felicidad.

Dame tu mano
Deja el dolor en el pasado
Estoy de tu lado
Ven y comparte lo guardado.

Quiero cuidarte
Abrirte el cielo entre tus brazos
Y levantarte
Cuando te hayas derrumbado.

Una luz encenderá la oscuridad
La confianza que has perdido, volverá.
Dame tu mano
Si no encuentras la salida
Dame tu mano
Ven, apóyate en mi hombro.

Dame tu mano
Dibujemos juntos la felicidad.

Dame tu mano.

¿Nos separamos?

La separación se produce generalmente cuando los cónyuges dejan de sentir la necesidad y el deseo de estar juntos, o cuando uno de ellos o ambos tiene la fuerte convicción de que las cosas no pueden mejorar.

En algunos casos si aún queda algún resquicio de que no todo está perdido se puede plantear una separación temporal, dándose un plazo concreto, estableciendo unas reglas y volviendo a empezar como novios, sin vivir bajo el mismo techo.

Cuando la separación se lleva adelante hay que intentar hacerlo con el mayor tacto posible para no herir la autoestima de la otra persona y ser cauteloso al hablar del otro a los demás.

Personalmente pienso que es importantísimo evitar el rencor y quedarse con los buenos recuerdos…

SIN RENCOR (Marcos Llunas)

Hoy es un día triste mi amor
nos dimos cuenta que llegamos al fin
fin de un camino, fin de un amor
y nos dimos cuenta los dos.

Fue maravilloso pasar
esos días felices que poder recordar
se apaga la llama, se apaga el amor
pero el corazón siempre sentirá
Que eres algo especial, que no habrá nadie igual
por eso te pido
que no haya rencor si nos vemos de nuevo amor
fueron tantos los días felices
fue tanto el amor que me diste
júramelo, sin rencor

Te deseo todo lo mejor
que lo aprendimos nos sirva a los dos
adiós mi vida, ya sabes que
yo por ti sentiré

Que eres algo especial,
que no habrá nadie igual
por eso te pido
que no haya rencor
si nos vemos de nuevo amor
fueron tantos los días felices
fue tanto el amor que me diste
sólo júrame por favor

Que no habrá rencor
si nos vemos de nuevo amor
Siempre habrá algo especial entre tú y yo
que entre los dos todo seguirá
sin rencor, sin rencor

Si buscas un amigo,
a tu lado me tendrás
(Que no habrá rencor si nos vemos de nuevo amor)
(Fueron tantos los días felices)
Entre tú y yo
(Fue tanto el amor que me diste)
(sólo júrame por favor)
Que no habrá rencor
(si nos vemos de nuevo amor)
siempre habrá algo especial
entre tú y yo
(que entre los dos todo seguirá)
sin……. sin rencor.

 

Los padres tras el divorcio.

 

El divorcio impone dos tareas a los adultos. La primera es reconstruir su vida de adultos, aprovechando positivamente las segundas oportunidades que brinda el divorcio. La segunda es cumplir las funciones de padre o madre, después del divorcio, protegiendo a los hijos del fuego cruzado entre los ex cónyuges y prodigándoles cuidados y afecto.

 

Reconstruir la vida.

Cualquiera que sean las razones que les impulsan a divorciarse, la mayoría de las personas que ponen fin a su matrimonio lo hacen con la esperanza de mejorar su calidad de vida y la de sus hijos. Esperan hallar un nuevo amor, una relación mejor, una pareja sexualmente más estimulante, un compañero más comprensivo, un proveedor más eficiente. Si ello no ocurre, esperan vivir solos, pero llevando una vida en la que tengan la oportunidad de respetarse a sí mismos, estar tranquilos o, al menos, experimentar una existencia menos turbulenta, sin intromisiones ni sufrimientos. Para aquel que inicia los trámites, la expectativa de una nueva vida resulta ser mucho más importante que la crisis que produce el divorcio.

Para los adultos, el divorcio se percibe como una segunda oportunidad, existe la posibilidad de enamorarse, de hacer una elección más acertada, de recuperar la dignidad, de enmendar un error, de redefinir su condición de adulto y sus metas y aplicar lo que aprendió durante su primer matrimonio, existe la oportunidad de crecer psicológicamente y ser un padre o madre mejor, se forme o no una nueva pareja.

Sin embargo no existen pruebas de que el tiempo disminuya automáticamente la intensidad de los sentimientos y los recuerdos; que puedan superarse el dolor y la depresión, o que los celos, la ira y la humillación se desvanezcan. 

Cuando el matrimonio ha sido prolongado, el sentimiento de identidad de un cónyuge está ligado al otro y al matrimonio, y hay que rescatar el yo.

Es más fácil que un adulto tenga éxito después del divorcio si tiene un pasado en el cual se ha destacado, algún punto de referencia que le recuerde su antigua independencia y sus éxitos previos. Son muchos los factores que condicionan nuestras segundas oportunidades: la edad, el sexo, el dinero, el aspecto físico, el coraje, la suerte y muchas de las decisiones que se toman según pasa el tiempo.

 

Las mujeres que se divorcian entre los treinta y los cuarenta años tienden a restablecer vínculos con viejas amistades y a buscar nuevos grupos y actividades, decididas a encontrar apoyo en otras personas. Al evitar el aislamiento social, muchas mujeres crecen psicológicamente. Esto no garantiza la felicidad, pero ayuda a mitigar el dolor.

Nada ayuda a recuperar con tanta rapidez y dicha la propia estimación y la felicidad del adulto divorciado como un romance o un segundo matrimonio afortunado.

 

  

Proteger y cuidar de los hijos

Es muy importante que cada uno de los padres se abstenga de quebrantar las pautas que los hijos establezcan con el otro, así como que los niños constaten que tienen un padre y una madre que se preocupan por él pese a la disolución del matrimonio.

La custodia compartida de los hijos requiere una gran dosis de cooperación, comunicación, sensibilidad y flexibilidad, y también, la capacidad de permitir que el ex cónyuge tenga una vida propia, romances incluídos.

Algunos padres someten a interrogatorios a sus hijos para que les transmita información sobre las actividades de sus ex cónyuges con lo cual los niños se sienten muy presionados. Cuando se pide a los hijos que lleven y traigan mensajes a los padres enemistados les resulta una tarea penosa, ardua y humillante.

A pesar de los sentimientos enfrentados que puedan existir entre los padres, deben ofrecer a los hijos el apoyo económico que hubiera recibido en un matrimonio no divorciado y un apoyo emocional mayor para compensar la mayor ansiedad sufrida por el hijo.

Un divorcio que se lleve a cabo meditadamente y con sentido realista puede enseñar a los hijos cómo afrontar los problemas serios de la vida con compasión, sabiduría y mediante la conducta apropiada.

 

 

Los hijos tras el divorcio

 

Los hijos, a diferencia de los adultos, no perciben el divorcio como una segunda oportunidad, y ello forma parte de su sufrimiento. El divorcio engendra niños hambrientos de afecto y atención. Para ellos es importante tener buenos recuerdos del matrimonio de sus padres, necesitan saber que sus padres se hayan amado alguna vez, con el fin de confirmar lo bueno que hay en ellos y en su origen.

 

El divorcio es una experiencia diferente para los niños que para los adultos porque pierden algo que es esencial para su desarrollo: la estructura familiar. La familia es para el niño la entidad que le brinda el apoyo y la protección que él necesita. Los hijos sienten que sus padres son culpables por haber fracasado en una de las tareas más importantes de la vida, que es la de mantener unidos el matrimonio y la familia en la pobreza y en la riqueza, en la dicha y en la desdicha.

La primera reacción del niño ante el divorcio es la de temor. Experimentan una profunda sensación de pérdida y tristeza. Durante años los niños luchan contra sus sentimientos de enojo y tristeza. La mayoría de niños esperan que sus padres se reconcilien. Se sienten solos y desamparados. Muchos niños en edad escolar se quejan de síntoma psicosomáticos como dolor de vientre o de cabeza.

La furia del niño está unida a una sensación de impotencia. Sienten que su opinión no cuenta, que no pueden influir en ese acontecimiento tan importante para sus vidas. Muchos niños se sienten culpables y otros consideran que es su deber tratar de recomponer el matrimonio. Surgen también conflictos de lealtad hacia cada uno de los padres frente al otro.

 

Cuando uno de los progenitores abandona al otro, los niños lo interpretan como si les abandonaran a ellos. Muchas adolescentes se ven impulsadas, por cariño y compasión, a identificarse con el padre o la madre rechazados.  Al crecer, temen emplear la palabra amor porque las relaciones son inciertas y desconfían de los compromisos porque sus padres rompieron el suyo. Los hijos del divorcio suelen postergar tener hijos hasta estar seguros que su matrimonio funciona bien.

 

La aparición de una nueva pareja de la madre/padre le plantea al hijo el conflicto de si es ser desleal a su padre/madre llevarse bien con ella. La relación de la nueva pareja con los hijos se construye con innumerables transacciones y respuestas, a través de las cuales, el niño percibe que la otra persona se interesa por él.

Algunas adolescentes pueden encontrar en su madrastra una amiga y aliada. Los hijos desean que la madrastra haga feliz al padre, que los reciba cordialmente y que no los haga sentir intrusos.

 

Para superar el divorcio de los padres, los hijos tendrán que reconocer que sus padres son seres humanos que pueden cometer errores, y respetarlos por sus esfuerzos y coraje por recurrir a una solución moral y socialmente aceptable.
 
(extraído del libro de la Dra Judith S. Wallerstein y Sandra Blakeslee)
 
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Una guía para no equivocarte al elegir una pareja
 

De todos los lugares fascinantes que podemos visitar, de todos los caminos exóticos que podemos recorrer, el amor es la mayor aventura de todos, pero exige un gran valor, aceptar riesgos y cambios y crecer sin descanso.

 

Las relaciones no funcionan porque:

1)  Estás con la persona adecuada pero la amas de forma equivocada (bajo nivel de comunicación, falta de intimidad, deseos no manifestados y resentimiento, falta de atención a la relación)

2)  Estás con la persona equivocada (incompatibilidad en el modo de amar y estilo de vida, falta de valores y preferencias en común)

 

Falsos mitos sobre el amor que nos impiden hacer elecciones inteligentes de pareja:

1)  “El verdadero amor puede con todo”. Creer eso trae como consecuencia no afrontar que las discrepancias o diferencias de carácter sí importan, mantener relaciones insatisfactorias, conflictivas o desgraciadas creyendo ingenuamente que con un poco más de amor el otro cambiará. El amor no es bastante para que una relación funcione. Es preciso que haya compatibilidad y compromiso.

2) “Si el amor es auténtico, lo sabré en el mismo momento de conocer a la otra persona”. El entusiasmo del placer del amor a primera vista o flechazo suele ir seguido por el desánimo cuando la relación no resulta tal y como esperábamos. Una primera impresión de alguien no es suficiente para saber si será una pareja saludable y cariñosa. El amor verdadero necesita tiempo para desarrollarse.

3)  “En el mundo sólo hay un auténtico amor conveniente para mí”. Aferrarse a esa idea te impide apreciar la singularidad de las nuevas personas que conoces y te impide abrirte a una nueva relación después de haber terminado la anterior.

4)  “La pareja ideal llenará todos los aspectos de mi vida”. No debes esperar que tu pareja haga por ti lo que deberías hacer por ti mismo. El amor se da compartiendo plenitud, no vacío.

5)  “Si experimento una plena compenetración sexual, debe tratarse de amor”. El que exista una buena química sexual no significa que haya compatibilidad en otros aspectos.

 

No es la suerte lo que hace funcionar una relación, hay que elegir a la persona adecuada y trabajar juntos con ahínco para crear la clase de intimidad y armonía que se desea.

 

Se consigue lo que uno cree merecer.

 

La persona a la que escoges para amar es tan importante como las razones por la que se la escoge.

 

Razones erróneas para una relación:

1)  Sentirse presionado (por la edad, la familia, los amigos, …). Con ello renuncias a tu propio poder de decisión.

2)  Sentir soledad y desesperación. Bajo este estado de ánimo es muy probable hacer elecciones amorosas que terminen en relaciones insatisfactorias. Eres un ser humano valioso y digno de ser amado, que se merece disfrutar de la clase de relación que deseas y no sólo de la que crees que puedes obtener en momentos difíciles. No rebajes tus expectativas.

3)  El apetito sexual. Atracción física y compatibilidad no son lo mismo.

4)  La necesidad de distracción. Eso impide enamorarse de la persona en sí misma y utilizar las relaciones para evitar enfrentarse consigo mismo.

5)  Evitar madurar, querer que alguien nos cuide. Eso conlleva a buscar en la pareja un sustituto del progenitor y a permanecer en un estado de irresponsabilidad e inmadurez.

6)  Temer dañar los sentimientos del otro al rechazarlo, no saber decir “no”. Sin embargo, cuando se decide estar con alguien por culpabilidad en vez de por amor, estás destrozando tanto a esa persona como a ti mismo.

7)  La necesidad de llenar tu vacío emocional o espiritual. No hay que salir nunca a buscar pareja sin antes haberse llenado uno mismo. La motivación para una relación no es buscar un salvador sino sentirse lleno de amor para compartir y estar dispuesto a aprender más sobre uno mismo al mirarse en el espejo de la persona amada. Una relación no es una posesión sino un proceso.

 

Al inicio de una relación solemos cometer los siguientes errores:

1)  No hacemos suficientes preguntas. No resulta romántico entrevistar alguien, no se quieren saber las respuestas o se teme que también nos pregunten sobre nosotros mismos, pero cuanto mayor sea la información de que dispongamos sobre alguien tanto mejor se podrá juzgar si esa persona será una buena pareja o no.

2)  Desatendemos las señales de advertencia de problemas potenciales. Desgraciadamente cuanto más positiva y cariñosa sea una persona, tanto mayor será la tendencia a buscar lo bueno y a no ver lo que no desea ver.

3)  Transigimos en nuestras creencias, intereses o actividades para agradar a la pareja o para evitar conflictos. Hay que estar comprometido con uno mismo. No abandonar las aficiones propias ni los amigos previos a la relación.

4)  Nos dejamos llevar por la ciega lujuria. Hay que aprender a percibir a las personas con el corazón y no sólo con los ojos, para atraer a personas más compatibles. Es conveniente intimar emocional e intelectualmente antes de hacerlo sexualmente. Es importante pasar tiempo hablando y aprendiendo el uno del otro, respetar a la persona. También pasar juntos por algún momento difícil de crisis o tensión y ver cómo funciona la pareja bajo el estrés.

5)  Nos dejamos llevar por la seducción material. Es más importante lo que esa persona nos pueda ofrecer emocionalmente que materialmente. Se tiende a valorar en exceso el dinero y prestigio de una persona, descuidándose de descubrir qué clase de corazón y de alma posee. No te dejes fascinar por el estilo de vida, prestigio, aspecto y dinero de una persona, céntrate en si es capaz de compartir su amor, en su honradez, lealtad, en la expresión de sus sentimientos y si es su deseo entablar una relación permanente.

6)  Anteponemos el compromiso a la compatibilidad. No te enamores del amor, sino de la persona. No tengas prisa en establecer un compromiso antes de conocer bien al otro, tómate tu tiempo.

 

Cualidades a buscar en una pareja:

1)  Compromiso con el crecimiento personal. Alguien que se comprometa a aprender todo lo que puede acerca de cómo ser una mejor persona, y un mejor cónyuge, que esté dispuesto a recibir ayuda en forma de libros, conferencias, o asesoramiento personal si es necesario.

2)  Franqueza emocional. Tu pareja ha de ser capaz de identificar y compartir contigo sus sentimientos y emociones, te ha de permitir el acceso a su mundo interior. Te mereces tener al lado una persona “emocionalmente generosa”, que te diga lo mucho que te ama y lo mucho que te aprecia… de forma permanente.

3)  Integridad. Ha de ser honrado consigo mismo, con los demás… y contigo. Saber que se puede confiar en que el otro diga siempre la verdad en todas las ocasiones, proporciona una tremenda sensación de seguridad. Busca una pareja que diga desde el principio y con claridad lo que siente y lo que quiere, alguien cuyas acciones estén en consonancia con sus palabras.

4)  Madurez y responsabilidad. Debe ser capaz de cuidar de sí mismo, ganar suficiente dinero para mantenerse, conservar limpio y ordenado su espacio vital (nuestro mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interior) y saber cómo alimentarse. Debe tener un proceder responsable y respetuoso. Ha de merecer tu confianza.

5)  Elevado amor propio. Ha de sentirse orgulloso de sí mismo y cuidarse lo suficiente. Se detecta a alguien con amor propio porque siempre está haciendo algo, corre riesgos, persigue sus sueños, trata de llegar más allá de las cotas logradas.

6)  Actitud positiva ante la vida. Ha de enfocar la atención en encontrar soluciones, transformar los obstáculos en oportunidades y las adversidades en lecciones, creer que las cosas pueden mejorar y utilizar su imaginación para cambiar la realidad.

 

Además es importante que exista química sexual, ésta no se puede crear, o se siente o no se siente, y sirve para distinguir entre una relación amorosa de una simple amistad. La falta de atracción sexual por la pareja puede destruir la relación.

 

Imagen de una relación compatible

Una verdadera relación compatible coincidirá en la mayoría de aspectos, al mismo tiempo mantendrá la individualidad de cada miembro de la pareja.

Las diferencias añaden sabor y representan un desafío y una oportunidad para el crecimiento, pero la mayor parte de la relación es un núcleo central y sólido de resonancia y armonía.

 

(Resumen del libro "¿Eres mi media naranja?" de Bárbara De Angelis) 

 
EL CONTRATO CONYUGAL… MAS ALLA DEL AMOR
 
 
"La pareja no es un estado inmutable de dos personas que no cambian. Es más bien un viaje por un camino elevado psicológica y espritualmente que comienza con la pasión del enamoramiento, vaga a través del escarpado trecho de descubrirse y culmina en la creación de una unión íntima, divertida y trascendente, capaz de renovarse en la reelección mutua, una y otra vez, durante toda la vida" (Jorge Bucay, de El camino del Encuentro).
 
Hoy, en el día de los enamorados, si alguien está pensando en formalizar una pareja, o cree tenerla ya consolidada… sería conveniente preguntarse uno al otro qué compromisos están dispuestos a adquirir o renovar…
 
A modo de guía, como referencia para pensar los pactos que cada uno está dispuesto a asumir para una vida en común, valga esta propuesta de CONTRATO CONYUGAL de Jorge Bucay:
 

1- Definición: El matrimonio es un compromiso afectivo, espiritual  y social pensado para proyectar, compartir y disfrutar, en un marco seguro y transcendente.

 

2-Duración: El contrato se firma para toda la vida, pero el pacto debe ser renovado cada cinco años, debiendo renegociar los términos. Si no hubiera acuerdo de un nuevo contrato, este convenio expira.

 

3- Propiedad: Las partes acuerdan definitivamente no considerar al otro como parte de sus propiedades. Se entiende que mi esposa, mi marido o mi pareja son términos coloquiales que no implican dominio.

 

4- Vida en común: La mayor parte del tiempo habitarán juntos. Las tareas serán compartidas. Los dos se abstendrán de regañar al cónyuge, aunque cada uno puede recordar al otro sus responsabilidades con tacto y delicadeza.

 

5- Dinero: Marido y mujer compartirán a partes iguales la responsabilidad e los gastos, cada uno conservará su cuenta bancaria y abrirán una compartida para el proyecto en común. Si en la división de tareas uno de los dos generara mas dinero que el otro, el ingreso será de todos modos compartido, disponiendo cada uno del dinero que necesite. Ambos evitarán decir al otro como y en que debe gastar el dinero.

 

6- Disputas: Los desacuerdos no serán considerados nefastos. Dado que se trata de dos individuos diferentes, se da por sentado que habrá desacuerdos. En esos caso la pareja encontrará el tiempo para buscar un acuerdo. Si no lo encontraran acordarán el desacuerdo. Si hace falta una decisión urgente, se dará prioridad a la decisión del mas capacitado o idóneo en el tema.

 

7- Peleas: Dado que los miembros son seres humanos y no máquinas, las disputas pueden generar discusiones y peleas. Las partes se comprometen a discutir sin faltarse el respeto ni psíquica ni físicamente.

 

8- Comunicación: Las partes se comprometen a estar siempre abiertas al diálogo. El tratará de hablar con ella aunque esté enfadado y ella tratará de no castigarlo a él restringiendo el contacto físico.

 

9- Sexo: Queda claramente establecido que la sexualidad de la pareja estará regulada únicamente por el deseo. Ninguno de los dos se sentirá obligado nunca a satisfacer los deseos del otro salvo que esto satisfaga sus propios deseos. A todos los demás efectos se establece que ninguna conducta sexual está prohibida, es sucia o pecaminosa si ambos acuerdan explorarla.

 

10- Fidelidad: La pareja puede pactar libremente esta regla optando entre cualquiera de las siguientes posibilidades:

a) La relación sexual es excluyente.

b) Podría haber otras relaciones pero sin compromiso afectivo

c)  Cada uno decide libremente sobre sus relaciones extramaritales.

En b) y en c) habría que acordar si estas otras experiencias deben contarse o deben ocultarse.

Cualquiera sea la opción, derechos y obligaciones serán idénticas para los dos.

 

11- Niños: La pareja tendrá hijos solo en caso de que ambos deseen tenerlos (y en el momento en que ambos coincidan en el deseo). Mientras tanto, los dos acuerdan que un aborto sería una decisión hiriente y por lo tanto será responsabilidad de ambos evitar un embarazo no deseado.

 

12- Familias: Cada uno tendrá con su familia de origen las relaciones que crea conveniente y aceptará la actitud que el otro tenga con ellos. Esto incluirá el derecho de cada uno de no dejarse presionar por sus suegros.

 

13- Amigos: Cada uno conservará sus amigos y amigas. No es imprescindible acordar ni hacer amistad con los amigos del otro, ni tampoco incluir los propios a la pareja.

 

14- Control: Cada uno renuncia expresamente a ejercer control sobre el tiempo, el aspecto, el cuerpo, los gustos y la forma de actuar del otro. Cada uno se hará responsable de sus acciones y de las acciones decididas en conjunto, pero no de las decisiones individuales del otro.

 

15- Divorcio: Cualquiera de los dos puede querer divorciarse cuando sienta que lo que han proyectado juntos ha perdido vigencia. El otro no se opondrá. Si existieran hijos menores, la pareja acuerda agotar los recursos para salvar el vínculo y proteger a los niños. Respecto de los bienes se  acuerda que todo lo adquirido durante la vida en común será repartido y todo lo personal será conservado por cada uno.

 

16- De forma: Estos artículos podrán ser revisados a solicitud de cualquiera de los dos y modificados con el acuerdo de ambas partes. Violar alguna de estas cláusulas se considera suficiente causa para la ruptura del contrato y el infractor soportará como única pena el pleno derecho de su cónyuge de abandonar el vínculo.

 

17- Firma del contrato: El presente contrato no tiene ninguna validez jurídica, civil ni comercial. Es de uso exclusivamente privado y no puede ser esgrimido como argumento en un litigio. Para dejar esto claramente establecido debe ser firmado con la mano izquierda, sin ceremonia ni testigos.

 

 

Fecha:     /     /                                              firmas

 
 
 
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