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(extraído del libro "Martes con mi viejo profesor", de Mitch Albom)
 
Enseñanzas que el catedrático Morris Schwartz, con una enfermedad degenerativa en fase casi terminal, transmite a su antiguo alumno/amigo universitario en su última asignatura: "El sentido de la vida":
 
  • Lo mas importante de la vida es aprender a dar amor y a dejarlo entrar. El amor es el único acto racional
  • Me permito un buen llanto si lo necesito. Es toda la autocompasión que me concedo. Después me concentro en todas las cosas buenas que me quedan en la vida.
  • A veces no eres capaz de creerte lo que ves, tienes que creer lo que sientes. Y si quieres que los demás lleguen a confiar en ti, también tú debes sentir que puedes confiar en ellos, aunque estés a oscuras Aunque te estés cayendo.
  • Estamos muy absortos en asuntos egocéntricos, en nuestra carrera profesional, en la familia, en tener dinero… estamos muy ocupados en billones de actos pequeños que sólo sirven para salir adelante De modo que no adquirimos la costumbre de contemplar nuestras vidas desde fuera y decirnos: ¿esto es todo? ¿es esto todo lo que quiero? ¿me falta algo?. Necesitas que alguien te empuje en ese sentido. Todos necesitamos maestros en nuestras vidas.
  • No trabajaré nunca explotando a otra persona y no consentiré nunca ganar dinero a costa del sudor de otros.
  • Todo el mundo sabe que se va a morir pero nadie se lo cree. Si nos lo creyéramos haríamos las cosas de otra manera. Es mejor saber que te vas a morir y estar preparado en cualquier momento. Así, puedes llegar a estar verdaderamente más comprometido en tu vida mientras vives. Haz lo que hacen los budistas. Haz que todos los días se pose en el hombro un pajarito que te pregunta:"¿Es éste el día? ¿Estoy preparado? ¿Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer? ¿Estoy siendo la persona que quiero ser?".
  • Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir. Te quitas de encima todas esas tonterías y te centras en lo esencial. Cuando te das cuenta de que te vas a morir, lo ves todo de manera muy diferente. Las cosas a las que dedicas tanto tiempo, todo ese trabajo que haces, podrían parecerte menos importantes. Podrías tener que hacer sitio a cosas más espirituales.
  • Si no tienes el apoyo, el amor, el cariño y la dedicación que te ofrece una familia, no tienes gran cosa. Amaos los unos a los otros o pereceréis. La familia no es sólo amor, es también seguridad espiritual, te hace saber que hay alguien velando por ti. Nada en el mundo te dará eso. Ni el dinero, Ni la fama. Ni el trabajo.
  • Si quieres tener la experiencia de ser completamente responsable de otro ser humano y de aprender a mar y a estrechar lazos de la manera más profunda, entonces debes tener hijos.
  • Tienes que aprender a desligarte. El desapego no significa que no dejes que la vivencia penetre en ti. Al contrario, dejas que penetre en ti plenamente. Así es como eres capaz de dejarla.
  • El envejecimiento no es sólo decadencia. Es crecimiento. Es algo más que el factor negativo de que te vas a morir, también es el factor positivo de que entiendes que te vas a morir, y de que vives por ello una vida mejor. Tienes que encontrar lo que hay de bueno, de verdadero y de hermoso en tu vida tal como es ahora. Si miras atrás, te vuelves competitivo. Y la edad no es una cuestión de competitividad.
  • El dinero no sirve de sucedáneo de la ternura, y el poder tampoco. Ni el dinero ni el poder te darán el sentimiento que buscas, por mucho que tengas de las dos cosas.
  • Lo que aporta satisfacción de verdad es ofrecer a los demás lo que puedes dar. No el dinero, sino tu tiempo, tu interés, tu capacidad para contar cuentos… Así es como empiezas a recibir respeto, ofreciendo algo que tienes. Dedícate a amar a los demás, dedícate a la comunidad que te rodea y dedícate a crear algo que te aporte un norte y un sentido. Haz la cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas, no estarás insatisfecho, no tendrás envidia, no desearás las cosas de otra persona. Por el contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará.
  • Cuando estés con alguien mírale directamente a los ojos y escúchale como si fuese la única persona en el mundo. Estate plenamente presente.
  • El matrimonio te pone a prueba. Descubres quién eres, quién es la otra persona,  de qué manera te adaptas o no te adaptas. Si no respetáis a la otra persona, vais a tener muchos problemas. Si no sabéis transigir, vais a tener muchos problemas. Si no sabéis hablar abiertamente de lo que pasa entre vosotros, váis a tener muchos problemas. Y si no tenéis un catálogo común de valores en la vida, vais a tener muchos problemas. Vuestros valores deber ser semejantes. Y el mayor de esos valores es vuestra fe en la importancia de vuestro matrimonio.
  • El cómo piensas, el qué valoras, debes elegirlo tú mismo. No puedes dejar que nadie, ni que ninguna sociedad lo determine por ti.
  • Antes de morir, perdónate a ti mismo, después perdona a los demás. No tiene sentido guardarse la venganza ni la terquedad, ni el orgullo ni la vanidad. No te puedes quedar atascado en el arrepentimiento por lo que debería haber pasado.
  • Mientras podamos amarnos los unos a los otros y recordar el sentimiento de amor que hemos tenido, podemos morirnos sin marcharnos del todo nunca. Todo el amor que has creado sigue allí. Todos los recuerdos siguen allí. Sigues viviendo en los corazones que has conmovido y que has nutrido mientras estabas aquí. Al morir se pone fin a una vida, no a una relación personal.
  • En los negocios, las personas negocian para ganar, negocian para obtener lo que quieren. El amor es diferente. El amor es cuando te preocupas tanto por la situación de otra persona como por la tuya propia.

 

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Los padres tras el divorcio.

 

El divorcio impone dos tareas a los adultos. La primera es reconstruir su vida de adultos, aprovechando positivamente las segundas oportunidades que brinda el divorcio. La segunda es cumplir las funciones de padre o madre, después del divorcio, protegiendo a los hijos del fuego cruzado entre los ex cónyuges y prodigándoles cuidados y afecto.

 

Reconstruir la vida.

Cualquiera que sean las razones que les impulsan a divorciarse, la mayoría de las personas que ponen fin a su matrimonio lo hacen con la esperanza de mejorar su calidad de vida y la de sus hijos. Esperan hallar un nuevo amor, una relación mejor, una pareja sexualmente más estimulante, un compañero más comprensivo, un proveedor más eficiente. Si ello no ocurre, esperan vivir solos, pero llevando una vida en la que tengan la oportunidad de respetarse a sí mismos, estar tranquilos o, al menos, experimentar una existencia menos turbulenta, sin intromisiones ni sufrimientos. Para aquel que inicia los trámites, la expectativa de una nueva vida resulta ser mucho más importante que la crisis que produce el divorcio.

Para los adultos, el divorcio se percibe como una segunda oportunidad, existe la posibilidad de enamorarse, de hacer una elección más acertada, de recuperar la dignidad, de enmendar un error, de redefinir su condición de adulto y sus metas y aplicar lo que aprendió durante su primer matrimonio, existe la oportunidad de crecer psicológicamente y ser un padre o madre mejor, se forme o no una nueva pareja.

Sin embargo no existen pruebas de que el tiempo disminuya automáticamente la intensidad de los sentimientos y los recuerdos; que puedan superarse el dolor y la depresión, o que los celos, la ira y la humillación se desvanezcan. 

Cuando el matrimonio ha sido prolongado, el sentimiento de identidad de un cónyuge está ligado al otro y al matrimonio, y hay que rescatar el yo.

Es más fácil que un adulto tenga éxito después del divorcio si tiene un pasado en el cual se ha destacado, algún punto de referencia que le recuerde su antigua independencia y sus éxitos previos. Son muchos los factores que condicionan nuestras segundas oportunidades: la edad, el sexo, el dinero, el aspecto físico, el coraje, la suerte y muchas de las decisiones que se toman según pasa el tiempo.

 

Las mujeres que se divorcian entre los treinta y los cuarenta años tienden a restablecer vínculos con viejas amistades y a buscar nuevos grupos y actividades, decididas a encontrar apoyo en otras personas. Al evitar el aislamiento social, muchas mujeres crecen psicológicamente. Esto no garantiza la felicidad, pero ayuda a mitigar el dolor.

Nada ayuda a recuperar con tanta rapidez y dicha la propia estimación y la felicidad del adulto divorciado como un romance o un segundo matrimonio afortunado.

 

  

Proteger y cuidar de los hijos

Es muy importante que cada uno de los padres se abstenga de quebrantar las pautas que los hijos establezcan con el otro, así como que los niños constaten que tienen un padre y una madre que se preocupan por él pese a la disolución del matrimonio.

La custodia compartida de los hijos requiere una gran dosis de cooperación, comunicación, sensibilidad y flexibilidad, y también, la capacidad de permitir que el ex cónyuge tenga una vida propia, romances incluídos.

Algunos padres someten a interrogatorios a sus hijos para que les transmita información sobre las actividades de sus ex cónyuges con lo cual los niños se sienten muy presionados. Cuando se pide a los hijos que lleven y traigan mensajes a los padres enemistados les resulta una tarea penosa, ardua y humillante.

A pesar de los sentimientos enfrentados que puedan existir entre los padres, deben ofrecer a los hijos el apoyo económico que hubiera recibido en un matrimonio no divorciado y un apoyo emocional mayor para compensar la mayor ansiedad sufrida por el hijo.

Un divorcio que se lleve a cabo meditadamente y con sentido realista puede enseñar a los hijos cómo afrontar los problemas serios de la vida con compasión, sabiduría y mediante la conducta apropiada.

 

 

Los hijos tras el divorcio

 

Los hijos, a diferencia de los adultos, no perciben el divorcio como una segunda oportunidad, y ello forma parte de su sufrimiento. El divorcio engendra niños hambrientos de afecto y atención. Para ellos es importante tener buenos recuerdos del matrimonio de sus padres, necesitan saber que sus padres se hayan amado alguna vez, con el fin de confirmar lo bueno que hay en ellos y en su origen.

 

El divorcio es una experiencia diferente para los niños que para los adultos porque pierden algo que es esencial para su desarrollo: la estructura familiar. La familia es para el niño la entidad que le brinda el apoyo y la protección que él necesita. Los hijos sienten que sus padres son culpables por haber fracasado en una de las tareas más importantes de la vida, que es la de mantener unidos el matrimonio y la familia en la pobreza y en la riqueza, en la dicha y en la desdicha.

La primera reacción del niño ante el divorcio es la de temor. Experimentan una profunda sensación de pérdida y tristeza. Durante años los niños luchan contra sus sentimientos de enojo y tristeza. La mayoría de niños esperan que sus padres se reconcilien. Se sienten solos y desamparados. Muchos niños en edad escolar se quejan de síntoma psicosomáticos como dolor de vientre o de cabeza.

La furia del niño está unida a una sensación de impotencia. Sienten que su opinión no cuenta, que no pueden influir en ese acontecimiento tan importante para sus vidas. Muchos niños se sienten culpables y otros consideran que es su deber tratar de recomponer el matrimonio. Surgen también conflictos de lealtad hacia cada uno de los padres frente al otro.

 

Cuando uno de los progenitores abandona al otro, los niños lo interpretan como si les abandonaran a ellos. Muchas adolescentes se ven impulsadas, por cariño y compasión, a identificarse con el padre o la madre rechazados.  Al crecer, temen emplear la palabra amor porque las relaciones son inciertas y desconfían de los compromisos porque sus padres rompieron el suyo. Los hijos del divorcio suelen postergar tener hijos hasta estar seguros que su matrimonio funciona bien.

 

La aparición de una nueva pareja de la madre/padre le plantea al hijo el conflicto de si es ser desleal a su padre/madre llevarse bien con ella. La relación de la nueva pareja con los hijos se construye con innumerables transacciones y respuestas, a través de las cuales, el niño percibe que la otra persona se interesa por él.

Algunas adolescentes pueden encontrar en su madrastra una amiga y aliada. Los hijos desean que la madrastra haga feliz al padre, que los reciba cordialmente y que no los haga sentir intrusos.

 

Para superar el divorcio de los padres, los hijos tendrán que reconocer que sus padres son seres humanos que pueden cometer errores, y respetarlos por sus esfuerzos y coraje por recurrir a una solución moral y socialmente aceptable.
 
(extraído del libro de la Dra Judith S. Wallerstein y Sandra Blakeslee)
 
Artículos relacionados con este tema:

 

 

Errores que las mujeres cometen con los hombres

 

Comportarse como madres

Si tratas a un hombre como a un niño, excediéndote en ayudarle, haciendo las cosas que él debería hacer por sí mismo, recordándole continuamente sus obligaciones, reprendiéndole sus descuidos, sin confiar en que haga las cosas bien, corrigiéndole y mandándole… él seguirá comportándose como un niño. Si das por supuesto que es un incompetente, nunca dejará de serlo.

Tenemos miedo a vernos abandonadas y hacemos al hombre dependiente de nosotras para resultarles imprescidibles… pero tarde o temprano todo niño desea escapar de las faldas de su madre y además el sentirse inepto hará decaer su amor propio y más se comportará como un inútil, menos amante se mostrará contigo al ser incapaz de verte bajo un prisma erótico y romántico… y en consecuencia de todo ello menos interesante te resultará y menos atraída te sentirás hacia él.

Así que deja de ser una madre para tu hombre y conviértete en su amante.

Deja de hacer por él las cosas que debería hacer por sí mismo, que aprenda a hacer las cosas por sí solo, aunque tengas que tener paciencia si en su aprendizaje el hogar resulta algo caótico. Repartid las responsabilidades de vuestra relación y no te metas en su terreno aun cuando él cometa una equivocación.

No le recuerdes las informaciones que él solo debería recordar; si se le olvidan no le riñas, solidarízate con su frustación y sigue ocupándote de tus asuntos.

No caigas en la tentación de ayudarle. Deja que cometa sus propios errores y apechuga con las consecuencias, porque es la única manera de que aprenda a evitarlos en el futuro.

 

Sacrificarse a sí misma, relegándose a un segundo lugar y poner por delante al hombre que aman

No renuncies a tus propios intereses, aficiones y actividades, aunque creas ingenuamente que no te supone un sacrifio abandonarlos.

No dejes de frecuentar tus amistades o familia por el hecho de que no le caigan bien a él. Una de las tácticas que utilizan los hombres para dominarte es la de separarte de aquellas personas y grupos que te aprecian y a quienes podrías recurrir en demanda de ayuda.

No sacrifiques quien eres por convertirte en lo que el hombre quiere que seas, acabarás queriéndote menos a ti misma.

No abandones tus propios sueños por ayudar a un hombre en la realización de los suyos.

Cada vez que abandonas un interés, una amistad o un sueño con la esperanza de ganar el amor de un hombre, entregas un pedazo de ti misma. Si te vas amputando para hacerte querer, perderás tu esencia y tu alma de mujer. En cambio, cuanto más completa y realizada estés como mujer, menos probabilidad tendrás de buscar una relación sólo para valorarte y que te ofrezcas como candidata a un sacrificio.

No sacrifiques tu orgullo, tu sentido de la dignidad personal y de integridad, tu amor propio con la pretensión de conseguir que un hombre te ame. No seas una mártir del amor. Deja de claudicar ante un hombre.

 

Enamorarse de las aptitudes y cualidades que creen intuir en el hombre

Enamórate de un hombre tal como es ahora, sin pretender “salvarlo” ni esperando que mañana llegue a ser diferente. No soportes malostratos en espera de que se manifieste lo que creemos que lleva dentro.

Un hombre sólo cambia cuando se quiere a sí mismo lo suficiente.

 

Ocultar su propia excelencia y su eficacia por temor a parecer orgullosa o vanidosa

La mujer que rebosa seguridad en sí misma resulta muy atractiva.

Acepta los cumplidos. Procura unirte a un hombre que te deje brillar.

 

Fingirse niña para conseguir lo que quieren de los hombres

No te finjas ingenua o ignorante. Expresa tu furia. No utilices voz lastimera. No crees una crisis para llamar la atención. No te ganarás el respeto de un hombre comportándote como una niña.

 

Dedicarse ella sola a tirar del remo en las relaciones

En las relaciones, la mujer se lanza a cubrir los vacíos emocionales, a romper los silencios, a salvar las distancias por medio del cariño, a llenar el tiempo con actividades, a remediar separaciones mediante el amor. Pero cuando exageramos, caemos en el peligro de tener que remar solas para que la barca avance.

Espera a que tu pareja se acerque a tu lado de la cama en vez de ser tú quien se acurruca siempre en el suyo, dale ocasión de iniciar la seducción, dile que te sorprenda planeando el fin de semana o las vacaciones o una velada romántica…

Procura dar sentido a tu vida con otras actividades creadoras y satisfactorias, de manera que vuestra relación no sea la única salida para tus energías.

 

(extraído del libro de Bárbara de Angelis, "Secretos de los hombres que toda mujer debería saber")

 

Areas problemáticas en las familias reconstituídas

James Bray

1. La preparación para volver a casarse
La pareja debería acordar dónde va a ir a vivir y cómo va a compartir los gastos. Lo más recomendable es irse a vivir en otra casa en lugar de la de uno de los componentes de la pareja ya que así todos se sentirán en su propia casa. También es más conveniente utilizar un fondo común que mantener presupuestos separados.
Por otra parte pueden surgir conflictos derivados de los resentimientos y heridas provenientes de la anterior familia tanto en los hijos como en los adultos. En el niño, el hecho de saber que uno de los padres se va a volver a casar puede hacer que este se haga a la idea de que no va a ocurrir una futura reconciliación entre sus padres. También las ex – parejas pueden mostrar reacciones emocionales al saber que su ex – cónyuge va a volver a casarse.

2. La relación de pareja.
Al principio de la convivencia la nueva pareja suele verse absorbida por las demandas de los hijos. Estos pueden mostrar sentimientos de abandono o competitividad por la dedicación de tiempo y energía del padre a la nueva pareja. Las expresiones de afectividad y sexualidad del padre/madre pueden perturbar a los hijos adolescentes. La recomendación es que la pareja se tome su tiempo para construir un fuerte vínculo entre ellos dos, lo cual va a ser beneficioso para los hijos al crear un entorno familiar estable. La pareja debería ser prioritaria. Para eso es conveniente hacer pequeñas escapadas sin hijos.

3. La paternidad en el seno de la familiastra.
Según la investigación del psicólogo, este puede ser el gran reto, la tarea más difícil. Es más fácil formar una familia con niños pequeños que con adolescentes. Las fuerzas centrípetas de la formación de la familia coinciden con la necesidad de compromiso afectivo y estructura que tiene el niño pequeño. Por su parte el adolescente anhela separarse de la familia para formar su identidad propia.
La necesidad evolutiva del adolescente está en franca oposición a la exigencia de conexión de la nueva familia.
La sugerencia es que el padrastro/madrastra establezca al principio una relación de amigo/a o consejero/a y no de educador.
Es indicado que la pareja decida que el padre biológico sea el responsable del control y la disciplina hasta que el padrastro/madrastra haya formado un vínculo sólido con los hijastros.

4. La relación padrastros/hijastros.
Aunque la tendencia es a querer “ganarse” al hijastro rápidamente, es imprescindible tener en cuenta el género y el estado emocional de este previamente. Al principio los niños suelen preferir que el contacto afectivo se limite a lo verbal. Es preferible hacer elogios que abrazarlos o besarlos. 
Los niños suelen aceptar mejor a los padrastros que las niñas. No hay que olvidar que estos están sometidos a verdaderos conflictos de lealtad con relación a sus padres biológicos. La recomendación es ir despacio.

5. La paternidad lejos de los hijos.
Se ha observado que los padres que se vuelven a casar visitan mucho menos a sus hijos durante el primer año. Para que estos se adapten mejor a la nueva vida es aconsejable que padres e hijos realicen actividades sin el resto de la familia.
Es muy importante abstenerse de criticar a los ex esposos ante los hijos ya que esto contribuye a que estos mantengan una postura de oposición al defender a su padre/madre.

 
EL CONTRATO CONYUGAL… MAS ALLA DEL AMOR
 
 
"La pareja no es un estado inmutable de dos personas que no cambian. Es más bien un viaje por un camino elevado psicológica y espritualmente que comienza con la pasión del enamoramiento, vaga a través del escarpado trecho de descubrirse y culmina en la creación de una unión íntima, divertida y trascendente, capaz de renovarse en la reelección mutua, una y otra vez, durante toda la vida" (Jorge Bucay, de El camino del Encuentro).
 
Hoy, en el día de los enamorados, si alguien está pensando en formalizar una pareja, o cree tenerla ya consolidada… sería conveniente preguntarse uno al otro qué compromisos están dispuestos a adquirir o renovar…
 
A modo de guía, como referencia para pensar los pactos que cada uno está dispuesto a asumir para una vida en común, valga esta propuesta de CONTRATO CONYUGAL de Jorge Bucay:
 

1- Definición: El matrimonio es un compromiso afectivo, espiritual  y social pensado para proyectar, compartir y disfrutar, en un marco seguro y transcendente.

 

2-Duración: El contrato se firma para toda la vida, pero el pacto debe ser renovado cada cinco años, debiendo renegociar los términos. Si no hubiera acuerdo de un nuevo contrato, este convenio expira.

 

3- Propiedad: Las partes acuerdan definitivamente no considerar al otro como parte de sus propiedades. Se entiende que mi esposa, mi marido o mi pareja son términos coloquiales que no implican dominio.

 

4- Vida en común: La mayor parte del tiempo habitarán juntos. Las tareas serán compartidas. Los dos se abstendrán de regañar al cónyuge, aunque cada uno puede recordar al otro sus responsabilidades con tacto y delicadeza.

 

5- Dinero: Marido y mujer compartirán a partes iguales la responsabilidad e los gastos, cada uno conservará su cuenta bancaria y abrirán una compartida para el proyecto en común. Si en la división de tareas uno de los dos generara mas dinero que el otro, el ingreso será de todos modos compartido, disponiendo cada uno del dinero que necesite. Ambos evitarán decir al otro como y en que debe gastar el dinero.

 

6- Disputas: Los desacuerdos no serán considerados nefastos. Dado que se trata de dos individuos diferentes, se da por sentado que habrá desacuerdos. En esos caso la pareja encontrará el tiempo para buscar un acuerdo. Si no lo encontraran acordarán el desacuerdo. Si hace falta una decisión urgente, se dará prioridad a la decisión del mas capacitado o idóneo en el tema.

 

7- Peleas: Dado que los miembros son seres humanos y no máquinas, las disputas pueden generar discusiones y peleas. Las partes se comprometen a discutir sin faltarse el respeto ni psíquica ni físicamente.

 

8- Comunicación: Las partes se comprometen a estar siempre abiertas al diálogo. El tratará de hablar con ella aunque esté enfadado y ella tratará de no castigarlo a él restringiendo el contacto físico.

 

9- Sexo: Queda claramente establecido que la sexualidad de la pareja estará regulada únicamente por el deseo. Ninguno de los dos se sentirá obligado nunca a satisfacer los deseos del otro salvo que esto satisfaga sus propios deseos. A todos los demás efectos se establece que ninguna conducta sexual está prohibida, es sucia o pecaminosa si ambos acuerdan explorarla.

 

10- Fidelidad: La pareja puede pactar libremente esta regla optando entre cualquiera de las siguientes posibilidades:

a) La relación sexual es excluyente.

b) Podría haber otras relaciones pero sin compromiso afectivo

c)  Cada uno decide libremente sobre sus relaciones extramaritales.

En b) y en c) habría que acordar si estas otras experiencias deben contarse o deben ocultarse.

Cualquiera sea la opción, derechos y obligaciones serán idénticas para los dos.

 

11- Niños: La pareja tendrá hijos solo en caso de que ambos deseen tenerlos (y en el momento en que ambos coincidan en el deseo). Mientras tanto, los dos acuerdan que un aborto sería una decisión hiriente y por lo tanto será responsabilidad de ambos evitar un embarazo no deseado.

 

12- Familias: Cada uno tendrá con su familia de origen las relaciones que crea conveniente y aceptará la actitud que el otro tenga con ellos. Esto incluirá el derecho de cada uno de no dejarse presionar por sus suegros.

 

13- Amigos: Cada uno conservará sus amigos y amigas. No es imprescindible acordar ni hacer amistad con los amigos del otro, ni tampoco incluir los propios a la pareja.

 

14- Control: Cada uno renuncia expresamente a ejercer control sobre el tiempo, el aspecto, el cuerpo, los gustos y la forma de actuar del otro. Cada uno se hará responsable de sus acciones y de las acciones decididas en conjunto, pero no de las decisiones individuales del otro.

 

15- Divorcio: Cualquiera de los dos puede querer divorciarse cuando sienta que lo que han proyectado juntos ha perdido vigencia. El otro no se opondrá. Si existieran hijos menores, la pareja acuerda agotar los recursos para salvar el vínculo y proteger a los niños. Respecto de los bienes se  acuerda que todo lo adquirido durante la vida en común será repartido y todo lo personal será conservado por cada uno.

 

16- De forma: Estos artículos podrán ser revisados a solicitud de cualquiera de los dos y modificados con el acuerdo de ambas partes. Violar alguna de estas cláusulas se considera suficiente causa para la ruptura del contrato y el infractor soportará como única pena el pleno derecho de su cónyuge de abandonar el vínculo.

 

17- Firma del contrato: El presente contrato no tiene ninguna validez jurídica, civil ni comercial. Es de uso exclusivamente privado y no puede ser esgrimido como argumento en un litigio. Para dejar esto claramente establecido debe ser firmado con la mano izquierda, sin ceremonia ni testigos.

 

 

Fecha:     /     /                                              firmas