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EL VALOR QUE NO SE VE (Laura Pausini)

Hay días en los que la vida se llena de porqués,
la esperanza se preocupa por quererlos resolver,
desconfías de la gente, del amor y piensas que
no es posible que se sufra más que tú.

Y esos días tú te rindes al mundo en torno a ti,
para no sentir el miedo del valor que no se ve,
y te sientes tan perdida que ya no puedes más,
sin la fuerza que te da la vida.

Busca una salida, un mañana que
cure las heridas que hay dentro de ti,
lucha por vivir, con ese valor que no se ve.

Equivocarse nunca importa, vuélvelo a intentar,
si una puerta se te cierra, otra puerta se abrirá,
lo que en realidad importa es no renunciar jamás,
pues tal vez estés a un solo paso…

Busca una salida, un mañana que
dé una nueva vida a todo el mundo que
luchará con fe, con ese valor que no se ve.

Por todos ellos, échale valor,
por quien lo pierde y lo va buscando,
por los que se sienten tan mal como tú,
por esos que esperan sin desesperar, como tú

Busca una salida, un mañana que
dé una nueva vida a todo el mundo que
sólo por dolor no se pierda en el camino.

No te rindas nunca, busca en tu interior.
Busca la salida, el mañana que
vuelves a tener dentro del valor que no se ve.

La felicidad

El camino de la felicidad
 
No hay ninguna felicidad que se pueda obtener del escapar, y mucho menos de huir hacia el pasado.

Nuestra vida es nuestra excluyente responsabilidad.

La capacidad para cambiar la perspectiva es, sin duda, una de las herramientas más efectivas a nuestra disposición.

 

El valor de ser quien uno es.

El héroe de cada uno de nosotros contiene a la persona que cada uno es y que está orgullosa, de ser así.

El desafío no es ser otro. El desafío es ser uno mismo.

Vivir de verdad es ser el que verdaderamente soy. Más allá y más acá de quién seas tú y de lo que esperes de mí.

Sólo se aprende de lo diferente. Con alguien que sólo sepa lo que yo sé y con quien acuerde en cada detalle, podré comunicarme fácilmente, compartir ideas y experiencias, pero poco o nada podré aprender en esa relación.

Pensar que el otro va a cambiar, en verdad, no funciona.

Entonces sería mejor, desde el principio, pensar en estar al lado de otro que me gusta tal como es. Y mientras estemos juntos, alentémoslo para que lo deje salir cada vez más.

 

El valor de la aceptación

Sin pensarlo en cada situación, miramos a nuestro alrededor y nos comparamos con los demás. Por mucho que tengamos, no es la cantidad absoluta lo que nos hará felices, porque parece que siempre tendemos a sentirnos insatisfechos si el vecino tiene un poco más. No te compares: así evitarás que tu felicidad dependa de otros.

El verdadero antídoto del anhelo es la aceptación y no la posesión. Aprender a querer y apreciar lo que ya tenemos.

La felicidad depende simplemente del cultivo de estados mentales "positivos", como el amor, la, solidaridad y la compasión. Alcanzar la verdadera felicidad exige producir una transformación en las perspectivas, en la forma de pensar.

Las expectativas complican nuestra oportunidad de ser felices, tanto cuando se realizan como cuando no lo hacen. Si se cumplen, nos condenan a abandonarlas y crear nuevas y más grandes expectativas hasta toparnos con las que no se cumplan. Si desde el principio no se cumplen, sufrimos el dolor de la desilusión.

Si vives satisfecho, tener más pierde importancia.

Cada vez que nos sentimos desdichados luchamos, muchas veces insensata y caprichosamente, para cambiar la realidad, para hacer que se asemeje más a lo que esperábamos de ella, para forzar los hechos en una determinada dirección… sin pensar que si lo que queremos verdaderamente es ser felices, el trabajo podría ser más interno que externo, más sobre las expectativas que sobre la realidad, más sobre lo pretendido que sobre lo encontrado.

La felicidad consiste en permitir que los sucesos sucedan. Aceptar que las cosas son como son. No hay aceptación, obviamente, cuando sigo enojado con lo que sucede.

Hay mucha distancia entre aceptar y estar de acuerdo.

Aceptar significa darme cuenta de que algo es como es; dejar de pelearme con eso porque es así y, a partir de dejar de pelear, decidir si quiero o no hacer cosas para que cambie

Para alcanzar una práctica cabal de amor y aceptación es indispensable el desarrollo de la paciencia y la tolerancia.

Ver a los demás con ternura nos permite relajarnos, confiar, sentirnos a gusto y ser más felices.

 

Confusiones sobre la felicidad

1) Identificar felicidad con éxito

La salida de la confusión deviene de encontrar otra fuente de valor y dignidad, se trata del vínculo que se establece simplemente por saberse perteneciente a la comunidad humana.

2) Equiparar la felicidad con el placer

La gente suele identificar ser feliz con estar disfrutando de lo que sucede, pero esa felicidad acaba cuando termina el entretenimiento.

3) Creer que con el amor es suficiente

El amor adulto nunca es incondicional. Depende de lo que doy y lo que recibo.

Y hay que nutrirlo y alimentarlo. No importa cuánto haya llegado a amar a mi pareja; este amor depende de cómo se conduzca el otro, de lo que sienta por mí, de su manera de actuar.

4) Escapar del dolor

El dolor es un maestro, está allí para enseñarnos un camino

Si en un momento te toca sufrir, no te asustes no te escapes, no te rindas. Puede ser que la realidad te haga retroceder, pero de todas maneras lo importante, acuérdate, es estar en camino, no llegar a algún lugar.

Los problemas son parte de nuestra vidia.

Si logramos abordarlos con decisión y compromiso, si logramos centrar nuestras energías en encontrar una solución, el problema puede transformarse en un desafío. Si nos quedamos en el pensamiento o en la queja de lo que es justo o injusto, añadimos un ingrediente de malestar y de distracción.

5) Sobrevalorar lo que falta

Todos somos capaces de imaginar una vida más perfecta; lo destructivo en todo caso es que ese imaginario sea utilizado para fabricarnos un argumento que nos condene a vivir pendientes de lo que falta.

Conformarse no significa dejar de estar interesado en lo que sucede ni bajar necesariamente la cabeza. No tiene que ver con la resignación, sino con reconocer el punto de partida de un cambio, con el abandono de la urgencia de que algo sea diferente y la gratitud con la vida por ser capaz de intentar construir lo que sigue.

El agradecimiento con la vida es una de las claves de la felicidad, y todo lo que socave esa gratitud habrá de ponerle trabas a la posibilidad de ser felices.

 

La búsqueda del sentido

La felicidad puede alcanzarse prácticamente bajo cualquier circunstancia, siempre y cuando creamos que nuestra vida tiene sentido y propósito.

En la vida cotidiana, las metas son como puertos adonde llegar, el camino serán los recursos que tendremos para hacerlo y el mapa lo aportará la experiencia.

Si la felicidad dependiera de las metas, dependería del momento de la llegada.

En cambio, si depende de encontrar el rumbo, lo único que importa es estar en camino y que ese camino sea el correcto, que esté orientado en coincidencia con el sentido que le doy a mi vida. Puedo elegir cualquiera de los caminos y lo mismo da, porque mientras el rumbo coincida con el camino, la sensación será la de no estar perdido.

En la vida, el rumbo lo marca el sentido que cada uno decida darle a su existencia.

 

Y la brújula se consigue contestándose una simple pregunta:

¿Qué sentido tiene mi vida?

Y vas a tener que encontrar tu propia respuesta.

 

Cada uno construye su vida eligiendo su camino.

No se trata sólo de tener ganas de vivir, se trata de saber para qué vives.

Porque si tú no le puedes dar un sentido a tu vida, tu vida quizá deje de tener sentido.

 Todos queremos un poco de todo: placer, una misión, poder, trascendencia. Sin embargo, para cada uno de nosotros, en este momento, hay una búsqueda que es más importante que las otras.

Tal vez ni sepas por dónde empezar a buscar el camino, pero lo que importa es no detenerse.

En todo caso, lo importante es que te comprometas con aquello que hoy decidas que es tu camino, con aquello que hoy decidas que le da sentido a tu vida, aunque te equivoques, aunque tengas que estar corrigiéndolo permanentemente. Porque la única persona en el universo que va a estar contigo hasta el último día… eres tú mismo.

 

 

(Resumen del libro "El camino de la Felicidad", de Jorge Bucay)

 

Yo valgo mucho más!

En una breve conversación, un hombre le pregunta a una mujer: “¿Qué tipo de hombre estás buscando?”. Ella se quedó un momento callada antes de mirarle a los ojos y le preguntó: “¿En verdad quieres saber?”. El respondió: “Sí”.

Ella empezó a decir: “Siendo mujer en esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí. Yo pago todas mis facturas. Yo me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre. Yo estoy en la posición de preguntar, ¿qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?”

El hombre se la quedó mirando. El claramente pensó que ella se estaba refiriendo al dinero!. Ella rápido sabiendo lo que él estaba pensando dijo: “No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más. Yo necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida”. El cruzó los brazos se acomodó en la silla y mirándola le pidió que le explicara…

Ella dijo: “Yo busco a alguien que luche por la perfección mental, porque yo necesito a alguien con quien conversar y que me estimule mentalmente. Yo no necesito a alguien mentalmente simple.

Yo estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual, porque yo necesito a alguien con quien compartir mis inquietudes, mis creencias, mis incertidumbres…

No necesito a un hombre que luche por la perfección financiera porque yo no necesito un cargo financiero.

Yo necesito a alguien suficientemente sensible para que me comprenda por lo que yo paso en la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme caer.

Yo estoy buscando a alguien el cual yo pueda respetar, un hombre que pueda arreglar él mismo sus problemas. Yo no puedo ayudar a un hombre que no se puede ayudar a sí mismo”

Cuando terminó ella lo miró a los ojos y él se veía muy confundido y con interrogantes. El le dijo “Estas pidiendo mucho…”. Ella le contestó: “YO VALGO MUCHO MAS!!!”.