(del libro de Alex Rovira y Francesc Miralles)
¿Quién soy?
Soy lo que yo decida ser.
¿De dónde vienes?
Vengo de mí misma.
¿A dónde vas?
Al centro de mí misma.
¿Qué haces aquí?
¡Vivir!
Cada persona es un Banco de amor: “gestiona un amor sin intereses, porque se da libremente sin esperar nada a cambio. Se pueden ingresar sonrisas, abrazos, besos, mimos… Sea lo que sea lo que inviertas, siempre te saldrá a cuenta y multiplicarás su valor. También puedes realizar ingresos de mucho valor, pero sumamente discretos: en este banco se valora saber perdonar, callar a tiempo, agradecer los gestos de otros… El amor es una divisa que nunca pierde valor en la bolsa de la vida”.
Cada persona tiene tres escalones en su cabeza y hay que limpiarlos: “El primero es la opinión que tenemos de los demás, que sólo sirve para crear prejuicios. El segundo es la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros, que genera miedos, engaños y malentendidos. El tercero es la opinión que tenemos de nosotros mismos, que hace que nos miremos al ombligo e inventemos problemas. Conviene limpiar de vez en cuando las opiniones de estos tres escalones para lograr una vida auténtica y feliz”.
Cada persona se encuentra con una serie de obstáculos en el camino a la felicidad, unos son imaginarios, los creamos nosotros mismos, son nuestros miedos, otros son reales, a los cuales debemos considerar trampolines para llegar a los lugares a los que nunca hubiéramos llegado por nosotros mismos. “La felicidad siempre está más cerca de lo que imaginamos aunque la busquemos lejos”.
“La risa es el disolvente universal de las preocupaciones”.
“Por muy pequeña que sea tu ventana, el cielo sigue siendo igual de grande”.
“Los que no sueñan están muertos en vida”. “Al proyectar tus sueños empiezas a construirlos”.
“La felicidad no es una meta, sino sólo un perfume”. “Es el perfume que desprende aquello que está bien hecho. Una puesta de sol perfecta, la caricia a un cachorro, la mirada de un ser amado, una canción sublime… cualquier momento inolvidable. Por eso no la puedes capturar como si fuera una mariposa”. “Cazar una mariposa es como cazar el alma, y el alma se pone en las cosas, pero no está en las cosas”.
El contacto de un camarero con cada cliente que pide un café no supera de media un minuto escaso. Independientemente de la calidad del café, que es lo de menos, en ese minuto el camarero tiene ante sí tres opciones o, mejor dicho, tres posibles resultados que dependerán de su actitud. En ese minuto puedes conseguir que la persona se marche peor de lo que ha llegado si eres grosero. O bien puede irse igual que ha venido si lo tratas con indiferencia. Pero también tienes la oportunidad de que salga del café mejor de lo que ha entrado si le regalas un poco de amabilidad.
¿qué tiene que ver eso con el sentido de la vida?
“¡Éste ES justamente el SENTIDO DE LA VIDA!, y no sólo para los camareros. Todos tenemos cada día decenas de pequeños y grandes contactos con los demás. Nuestro reto es conseguir el tercer resultado: que su vida sea un poco mejor después de estar con nosotros. ¡Ése es el desafío, el premio gordo de cada encuentro!”.
“La felicidad es vivir sin miedo a elegir. Nos perdemos en el laberinto cuando permitimos que elijan por nosotros. Porque uno es aquello que elige ser, pero también aquello que renuncia ser.”